Primera A
El Bosque de fiesta con Talleres finalista
La “T” se quedó nuevamente con el clásico bellvillense y avanzó a la final derrotando a Bell 1-0 con gol de Ocón. Gran racha de 10 partidos invictos para un equipo que este lunes por la noche sabrá si define el título con Sarmiento o Matienzo.
 
Hernán Garelli / hgarelli@eldeportivobv.com.ar
Más no se podía pedir para ir a la cancha a disfrutar de una tarde de fútbol. En el mejor escenario liguero posible y ante un millar de espectadores, se presentaba el clásico de la ciudad con los actores sabiendo que el guion tenía un final anunciado e irremediable. No había margen de error, quien quedara en el camino pasaba a estar de vacaciones mientras que el ganador iría por adueñarse del Clausura.

Y para más tensión, ya había un equipo al borde del precipicio apenas comenzara la revancha: la presión estaba del lado de un Bell que derrotado 1-0 en la ida de semifinales, mantenía su autoproclamada pretensión aun con detalles que previamente debían ser valorados y parecían complicarlo: sin el lesionado Lucas Oviedo y los sancionados Marco Bustos y Luciano Antonino, más el regreso entre algodones de Facundo Rodríguez, encaraba noventa minutos cruciales. Ante este panorama, más que nunca le valía tener de su lado la ventaja deportiva y saber que ganando por la mínima seguía en carrera.

Talleres llegaba al Bulevar Colón a completar la otra mitad de la gloria. Un importante paso había dado en el Bosque ya que aquel gol de Aníbal Castro le daba la posibilidad de superar la serie con solo empatar. A la par de ese triunfo, contaba con el argumento de 9 partidos invictos que no lo hacían soñar en vano, mientras Merlini manifestaba su conformidad por tener además del once inicial, un banco de suplentes que le daba las opciones que consideraba necesarias.

Uno mejor que otro; chances repartidas. Talleres salió de igual a igual y con intención de pararse en campo rival. Ya con esa actitud forzó un tiro libre y un corner. A los 6’, Bell le dio trabajo a Montiel con una media vuelta de Jamud. Corrían los minutos y aquellas señales del inicio se ratificaban: de la mano de un mejor trato de balón y con inteligente circulación, la “T” encontraba tranquilidad e impedía que el local fuera consistente en su búsqueda, obligándolo incluso al pase largo ya que había mucha distancia entre la línea de tres volantes y los responsables de la ofensiva.

Pasados los 10’ hubo un intento de solucionar esta cuestión, retrasándose Oviedo Gómez para asumir el rol de enganche y haciendo que el manejo de la pelota fuera más repartido. A los 20’, Palacios tuvo una buena ocasión con un remate que salió desviado y a los 26’ Montiel despejó un tiro libre de Cuder. Sin poder colocarse el traje de dominador, Bell cuando era preciso en algún pelotazo o en ver y tocar para alguna diagonal en los metros finales, tenía opciones de crear peligro.

A los 31’ ocurrió el primer milagro de la parte inicial: casi en mitad de cancha, la defensa de Bell es tomada a contrapierna por un balón que cae en los pies de un Garrido que, solo y habilitado, ubica la llegada también en soledad de Castro, quien dentro del área fusila a un López que con notable reacción logra despejar.

Sobre el final, la velocidad de Palacios tuvo un par de demostraciones más de desequilibrio, sucediendo a los 45’ el segundo milagro, ahora en el otro arco: el “10” gana por derecha y saca un centro que Jamud empuja en el área chica anticipando a Montiel, salvando en el regreso y en tremendo esfuerzo Martínez sobre la línea. La última incidencia fue con Castro en posición oblicua, sacando un remate imperfecto que igual obligó a la atención del arquero local.

En los arcos hubo chances para ambos aunque en el descanso se hablaba que la mejor imagen la dejaba Talleres; a partir de saber qué hacer con la posesión y apoyado fundamentalmente en la tarea que hacía sobre el costado derecho, con buenas triangulaciones que provocaban un efectivo dos contra uno sobre el acoso rival, el negocio cerraba perfecto para los de Merlini con el resultado y la pelota más tiempo en su poder.  

Electrizante. No se guardaron nada en el regreso de los camarines, sobre todo Bell en el juego, que dándole otra precisión y movilidad a cada pase y devolución empezó a ganar metros. Resaltando la ahora constante proyección de Márcora para colaborar con el comando que ejercía Oviedo Gómez con sus ganas y lucidez, la banda izquierda era la zona donde le rendía más frutos esa mejoría para desequilibrar a un Talleres que no podía hacerse de la pelota en ese forzado retroceso.

Tuvo el local a los 6’ una ocasión clara de empate en una rara jugada luego que Díaz le ganara en lo alto a Montiel y la pelota le cayera a Palacios casi al lado del palo, quien no pudo impactar con plenitud para señalar lo que muchos ya gritaban. No podía faltar la polémica en semejante partido: a los 18’, y producto de otro ataque de Bell, Palacios cabecea dentro del area un balón que en su recorrido pega de manera evidente en el brazo de Truglio, instalándose el reclamo de penal tanto para el arbitro como para el linesman de ese sector.

A los 22’ Montiel fue abajo para hacerse de una difícil pelota, en una buena acción iniciada y terminada por Oviedo Gómez. Y cuando ya eran más visibles los espacios que iba dejando Bell en su terreno, llegó a los 24’ la doble amarilla y expulsión para Cuder, sumando otro ingrediente a lo que ya era un clima dramático. Y así aparecerían chances para Talleres, como la que tuvo Herrera lanzado en una réplica tapando justo su remate el achique de López.

Como muestra del trajín físico al que estaba siendo sometido el visitante por el empuje de Bell es que ya había sido reemplazada su dupla de volantes centrales, entrando Cossutta y Balsells a aportar el oxígeno y las piernas que el momento requería, además de poder tener frescura para el contragolpe.

El trámite pendía de un un hilo. A los 30’ Martínez volvió a calzarse el traje de héroe para sacar su segunda pelota debajo del arco ante un cabezazo de Oviedo Gómez con inexorable destino de red con Montiel sin nada por hacer; dos minutos después, Castro finalizaba mal ante López un contraataque de notoria superioridad numérica. El “9” de Bell seguía con su búsqueda incansable y de nuevo tuvo un duelo con el seguro Montiel, esta vez de media distancia.

El tiempo se consumía cada vez más rápido para el blanquinegro y los huecos que dejaba, ya sin respaldo táctico alguno, pusieron el partido en un ida y vuelta donde cada ataque era una situación extrema, siendo finalmente la “T” quien se viera beneficiada. A los 38’, Ocón recibió de cara al arquero en el vértice zurdo del área grande y tras eludirlo con una hábil corta gambeta, no perdonó con el arco a su merced y estampó el 1-0.

Engordar la diferencia de una semana atrás ya con tan poco por jugar, hizo que la serie quedara liquidada en ese instante. Nada más pasaría salvo que a los 42’ se fue expulsado Palacios por una discusión con el juez de línea y que luego del pitazo final llegaría el merecido festejo del ganador con una seguidora hinchada que pobló totalmente su sector.

A pensar. Tras lo que fue no haber superado la clasificación en el Apertura, Bell carga con una nueva frustración en el año respecto a la chance de pelear por un título de la LBF, claro que en aquella oportunidad fue superada con creces la decepción porque todos los cañones apuntaban a un objetivo que se logró en mayo: la vuelta olímpica en el Provincial de Clubes. Ahora era ir por la revancha para Basualdo y sus dirigidos. Al quedar trunca esa posibilidad se abre la puerta para la reflexión interna, de donde deberán salir conclusiones y definiciones sobre un nuevo proyecto y los nombres que lo pondrán en marcha ya que el siguiente desafío, precisamente defender el título en el ámbito de la FCF, está en un futuro no muy lejano.

A soñar. Talleres, luego de casi ocho meses de sufrimiento y dudas respecto a la permanencia, acaba catapultado a la final del Clausura construyendo bajo la conducción de Fernando Merlini una campaña con números positivos bajo todo concepto que no dejan de asombrar, más si se incluyen los cuatro partidos del mini ciclo de Eduardo Orselli como DT, cuando cerró el Apertura con dos triunfos y dos empates. La actualidad señala que con solo 3 goles en contra en una racha de 10 partidos sin conocer la derrota (en el Clausura lleva perdidos solo 2 partidos), este domingo hilvanó su quinto triunfo consecutivo. Imposible encontrar un estado de forma mejor para sustentar la ilusión de su gente y de quienes creen que el paso que se avecina también es factible sortearlo, aun cuando muchos también sientan que por la angustia de venir de tan abajo peleándola, protagonizar una final representa ya el máximo premio de la temporada.

MAS INFO

El otro finalista se conocerá en Leones. Este lunes en La Calderita surgirá el adversario de Talleres cuando Sarmiento-Matienzo (en la ida fue 1-0 para los de Monte Buey) le pongan el cierre a la otra semifinal. De pasar el tricolor dirigido por Pablo Natali, será el elenco bellvillense el que tenga derecho a elegir localía en los dos partidos de la final; si es Sarmiento el rival, dicha opción queda en poder de los de Leones. 

Fotos e infografía: Germán Monetto