Columna / Gastón Cossutta
Tristemente pioneros 16/04/2013
Soy Licenciado en Comunicación Social recibido en la Universidad Nacional de Córdoba. Empecé a ejercer el periodismo en LV25 Radio Unión de Bell Ville allá por 1997 en Suplemento Deportivo. Ya asentado en la capital provincial, fui productor de Por Deporte en el canal Teleocho (Córdoba) durante 15 años, en los que vi unos 1000 partidos en vivo, desde la ACF, Torneos Argentinos, Nacional B, Primera División, hasta Libertadores, Eliminatorias y Mundiales. Trabajé en radio para Radio Show, Radio Sol (BV), Radio Laser y Rock & Pop. Realice con unos colegas una producción durante el mundial de Sudáfrica “Cordobeses sueltos en Sudáfrica” para La Voz del Interior (on line) y también llevamos a cabo el producto Boleto a Primera (2008/2011), dedicado a las divisiones inferiores de los clubes cordobeses en el canal Show Sport. Cubrí todos los eventos deportivos importantes que se desarrollaron en Córdoba entre el 97 y el 2012 (Boxeo, Copa Davis, clásicos, Básquet, Natación, etc.). Tuve la suerte de entrevistar a la mayoría de las grandes glorias del futbol de Córdoba. Y de hablar de futbol con personajes de la música, la política, la cultura, etc. Y en mi faceta fanática del fútbol y el deporte, estuve en los Mundiales de Alemania y Sudáfrica. Ese soy yo en mi faceta periodística y espero que me sigas descubriendo a través de mis columnas en El Deportivo BV.
 
El asesinato de un barra de Vélez reabre el tema de la violencia en el fútbol. Córdoba fue el primer lugar donde se dividió a una misma parcialidad. El caso Migliore cambiará algo?

La violencia no es nada nuevo en el futbol pero lamentablemente siempre está en boga. Desde hace años el fútbol argentino ostenta el lamentable primer puesto en el ranking de los países con más registros de violencia en las canchas. Pero el fenómeno (que de fenómeno no tiene nada), en nuestro país ha ido mutando para transformarse en algo que va más allá del fútbol, más allá de si el equipo gana o pierde. La violencia es un negocio, o mejor dicho en el futbol los violentos tienen su negocio.

La semana pasada en el Estadio de Vélez apareció el cuerpo sin vida de una persona, un hincha, un barra y a pesar de que el club de Liniers en un principio intento despegarse del tema, luego de un allanamiento la justicia encontró que ¨La Pandilla¨, barra brava del club, tenía un bunker donde almacenaba los bombos y banderas, dejando en evidencia, una vez más la connivencia de dirigentes y los barrabravas.

Cada vez es más difícil diagramar los operativos de seguridad porque no solo hay que prevenir hechos de violencia entre barras de equipos rivales, ahora el nuevo problema se da en las internas de las propias barras. Los grupos pelean por el poder dentro de la misma tribuna.

Ya pasó en River con el asesinato de Gonzalo Acro en 2007. Paso en Boca con la pelea entre las facciones de Di Zeo y Mauro Martín, otrora socios en la popular, y en muchos clubes más.

Por Córdoba, este tema de las internas tiene una frondosa historia. Incluso la docta fue tristemente pionera. En septiembre de 2007 la policía decidió instalar lo que comúnmente se llama pulmón dentro de la tribuna, es decir un espacio vacío que separa a las diferentes hinchadas. Lo curioso es que aquella vez el pulmón separaba a hinchas del mismo equipo.

Las facciones de Las Violetas y de La Fiel por allá por septiembre de 2007 lograron algo que hasta ese momento era casi inédito en el futbol, que la policía separe a miembros de una misma parcialidad. Claro está que lo que divide a las facciones no es decidir que se canta o que bandera se cuelga. Lo que buscan es la porción del jugoso botín que genera la reventa de entradas, los viajes, etc.

Los que fueron esa noche al por entonces Chateau Carreras no podían entender como la violencia y los violentos habían ganado otra batalla, porque lejos de prohibirles la entrada, la solución era identificarlos y separarlos. Otra locura de las tantas que involucran a los violentos de las tribunas.

Quizás el tema Migliore sea una punta de iceberg para una nueva lucha contra los delincuentes de la tribuna. Quizás sea un precedente para que dirigentes, jugadores y hasta periodistas dejen de lado sus vínculos con los violentos, por temor a la justicia (vaya paradoja) que rara vez actúa en estos temas.

Es un tema inagotable. Si hasta alguien los premió mandándolos a Sudáfrica en el último Mundial. Esta es la muestra más significativa de que el poder utiliza a los violentos como mano de obra por fuera de los estadios, lejos estamos con eso de que alguna vez realmente alguien decida actuar pero en serio. Si hasta el mandamás de AFA mira para el costado desde hace más de 30 años, total como reza su anillo, todo pasa.

Gastón Cossutta