Primera B
El título se fue para Ballesteros
En la finalísima jugada en Bell Ville se llegó hasta el drama de los penales tras el 1-1 en tiempo reglamentario. Lo ganaba Complejo y lo igualó Talleres, que luego gritó campeón en la definición desde los doce pasos (4-3).
 
Hernán Garelli / hgarelli@eldeportivobv.com.ar
Ambos venían de imponerse en casa ajena. Complejo Deportivo se hizo de la primera final por 3-1 en Ballesteros y Talleres ganó 2-0 en Justiniano Posse la revancha. Este domingo fue el turno del Estadio Ciudad de Bell Ville como sede del desempate para ver quién se hacía del Apertura de la divisional B. Ante un impecable marco totalmente colmado en los sectores habilitados (cerca de dos mil personas), Talleres igualó 1-1 con Complejo Deportivo tras ir en desventaja y forzó una definición por penales en la que se terminó imponiendo 4-3 para gritar muy fuerte campeón en el ascenso de la LBF.

La identidad ante el sello del goleador. En la primera etapa, y cuando estaba dejando una mejor imagen la propuesta de Talleres (toque y circulación), abrió el marcador Complejo a los 19’. Fue con una rápida acción que tuvo a Aranda como eficaz y lujoso finalizador. Alí se movió de adentro hacia fuera para recibir un pase largo de Vaccari desde mitad de cancha y sacó desde el costado derecho un centro que llegó por lo bajo hasta el segundo palo para el toque sutil del “10”.

Un equipo que no había podido mostrar volumen de juego explicaba el 1-0 por la jerarquía y el poder de fuego de su dupla atacante en una jugada puntual.

Pasada la media hora logró Talleres recomponerse del impacto y volvió por sus fueros adueñándose de la pelota y arrimando peligro cerca de Montiel en cuatro ocasiones, incluso en dos de ellas con polémicas: en una se reclamó penal y en otra se le anuló un gol a los 45’ luego de un rebote que dio en el travesaño a la salida de un pelota parada.

Uno flaqueó; el otro insistió. A la vuelta del descanso no varió demasiado la película. Pese a la adversidad, Talleres no abandonó -y nunca lo haría- su apego por el balón de la mano de una increíble tranquilidad, mientras que los de Posse se apoyaban casi al borde de la exageración en lo que pudieran generar Alí y Aranda cuando les quedara terreno y pelota en condiciones favorables, cuestión que con el correr de los minutos fue desvaneciéndose, siendo peor aún cuando se quedó con uno menos por la temprana expulsión de Juan Martín Rinaldi (doble amarilla; 13’).

Más que nunca debía sostener su idea el equipo dirigido por Sandro Cepeda. Ante la superioridad numérica, progresar en el campo tocando -como dice el manual- haría que en algún momento un compañero estuviera libre y cómodo en los metros decisivos. El abanderado de este plan fue un fino Acuña que empezó a buscar caminos por todos lados, sumándose Villalba y Albiero como variantes frescas desde el banco que aportaron lo suyo.

Complejo era extrañamente casi un partenaire y lo terminó padeciendo a los 27’ cuando Diego Daniele tira una diagonal para hacerse de un gran pase entre líneas de Acuña y ante el desesperado cierre de Pairetti resuelve tocando al medio para que Albiero empuje al gol que instalaba justicia en la tarde, ilusión en su equipo y muchos nervios a un rival que además seguía sin hacer cambios con alguna opción que llegara desde el banco como para intentar modificar un rendimiento que iba decayendo notoriamente.

Talleres fue por más y provocó en la recta final chances claras y la expulsión de un Pairetti (roja directa; 41’) que derribó por la medialuna a un Diego Daniele que se iba al gol. Un minuto antes y un minuto después de esta incidencia, el propio Daniele estuvo muy cerca de convertir y también Juan Ribero pisando solo el área por flanco derecho casi liquida el pleito en tiempo reglamentario. Así terminó el equipo de Luciano Quinteros: con 9 jugadores, asediado al extremo y viendo que en el drama de los penales podía encontrar algo que se le hizo demasiado cuesta arriba en el duelo futbolístico.

Los doce pasos terminaron premiando a quien hizo mejor las cosas. En la serie inicial de cinco penales por bando hubo que aguardar hasta la décima y última ejecución para que se definiera al ganador y campeón del Apertura. En esa instancia decisiva, sobre todo para el elenco possense (estaba obligado a convertir para pasar a la tanda de uno y uno), fue cuando el arquero de la “T” despejó el remate de Vaccari y enardeció a la multitud que llegó desde Ballesteros para acompañar como se lo merecía un conjunto de hombres de casaca albiazul que dieron muestra de una tremenda convicción para torcer la historia siendo fieles siempre -aún en la peor de las situaciones- a una manera de jugar.

Fotos: Leo Zarini

Infografía: Germán Monetto