Primera A
Golpe visitante a la ilusión de Talleres
Desafortunado debut en el Bosque para la nueva propuesta; un atrevido Defensores de Juventud lo venció 4-1 luego de ir en desventaja. El próximo domingo la “T” viaja a Monte Buey.
 
Hernán Garelli / hgarelli@eldeportivobv.com.ar
Fue el primer domingo de fútbol en el Clausura y en la máxima categoría le tocó a Bell Ville -en una tarde ventosa desde el norte- poner en escena el cotejo Talleres-Defensores de Juventud en un torneo denominado “50º Aniversario Fábrica Dalemás; Copa Robeto Fuglini”. Ansiedad, expectativa y nuevos objetivos saldrían a la cancha en el Bosque. Y el que terminó superando esa prueba fue el conjunto possense, de la mano de interesantes armas futbolísticas que le valieron un 4-1 imposible de discutir.

Entretuvieron. Los dos salieron con las ganas que acarreaban casi dos meses de abstinencia competitiva. Y ni hablar la visita, que sabiéndose muy necesitado de puntos en esta segunda parte del año para evitar el descenso enseguida llegó un par de veces, salvando en la segunda el arquero local con una tapada providencial.

La “T” exhibía el nuevo dibujo táctico trabajado a lo largo del receso: un 3-4-1-2 que en esos aprontes iniciales tenía la intención de ganar metros en el terreno. Martínez libre en el fondo con Cesarini por izquierda y Truglio por derecha, Borredá y Guerrero como volantes externos más Alejandro Gómez y Alladio en el doble pivot del mediocampo, Juan Gómez de enganche con Castro y Ocón como atacantes netos.

El que siguió complicando fue Defensores de Juventud con una pelota quieta de Pirchio. Y de repente, esa vía le dio al local el grito de gol a los 14' en su primera llegada a fondo. El “10” ejecutó una falta desde la izquierda al área que Borredá llegando por el sector opuesto mete al medio para un Truglio que aparecía y casi debajo del arco empuja al 1-0. Y estuvo a punto de estirar instantes después cuando Castro queda de cara a Cascé, quien se impuso en el duelo.

Pese al aplicado trabajo de la línea de volantes de Talleres en el retroceso para colaborar con los tres defensores en la contención (sobre todo Borredá y Guerrero para armar un bloque de cinco atrás), el trámite era abierto. No se desesperaba un conjunto visitante que sostenía su formato con un lúcido Darío Calabuche y un mediocampo claro, siempre atento a la lectura del juego rival para buscar con balón cruzado la espalda de los carrileros -en contraposición el del local asomaba inconexo, largo y alejado de los delanteros- y provocando peligro con una triple chance en la misma acción.

Un soberbio zurdazo de casi 40 metros de Guerrero que Cascé envió al corner por sobre el travesaño y un cabezazo de Castro fueron respuestas del local que daban la pauta en la media hora de un partido entretenido. A los 44’ llegó la igualdad merecida con que se fueron al descanso. Un tiro de esquina desde la izquierda al centro mismo del área tuvo a un Sayago impecable ganando en las alturas e inflando la red.

Ráfaga ambiciosa y de calidad. La primera emoción del complemento fue con un despeje casi gol en contra sobre la valla de los bellvillenses. Señal de un desafiante Defensores de Juventud que sacudió la tarde entre los 6’ y 8’ con la figura de Diego Aguirre y dos toques de calidad salidos de su muy buena condición técnica. Primero cuando repentizó en el vértice del área y la puso por arriba del arquero al segundo palo y luego cuando aprovechó que dudas entre Cesarini y Leonardo Gómez le dejaron la pelota servida en la medialuna para picarla rumbo al 3-1.

Tras reanudar estuvo muy cerca de llegar el cuarto grito ante un cada vez más  desconcertado equipo de Merlini que apelaba entonces al ingreso de Lubrina para reordenar el medio y ver si podía hacerse del balón, cuestión que no llegó a concretarse.

Así, en la “T todo quedó librado a un empuje que no fue suficiente para encajonar a un Defensores de Juventud que no se refugió y que a los 21’ pudo aumentar con un gran tiro libre por lo bajo que partió de la zurda de Pirchio (salvó muy bien el arquero) y concretó tres minutos después con Sayago de nuevo imponiéndose a la salida de un corner y esta vez tocar con el pie para dar tinte de goleada al marcador. Talleres solo pudo mostrar hasta el final un remate de Ocón en el travesaño ya que nunca acertó las formas, inserto en una lógica desesperación frente a un conjunto que sostuvo su concentración hasta el cierre (se lo llegó a ver a su creador Darío Calabuche esforzado en la recuperación).

La desilusión del local en el debut combina la contundencia de la derrota con la flaqueza del rendimiento, teniendo que ir ahora a Monte Buey por un doble desafío el domingo que viene: mostrar ante San Martín otra imagen que apuntale la propuesta y además revertir el saldo extremadamente negativo que arrastra esta temporada en condición de visitante.

Fotos: Leo Zarini

Infografía: Germán Monetto