Primera A
No mereció quedarse sin nada
Sarmiento le ganó 1-0 a Bell en un partido que tuvo al arquero visitante con una brillante actuación en el segundo tiempo, además de despejar un penal. Con rebeldía y generando ocasiones, el local vendió cara su primera derrota.
 
Hernán Garelli / hgarelli@eldeportivobv.com.ar
Aunque el clima hostil invitaba a permanecer en casa, no dejaba de seducir el adelanto de jueves por la 4ª fecha. Un choque de grandes que siempre tiene cuestiones para ofrecer salió a un Estadio Ciudad de Bell Ville que soportó de gran forma varios días de lluvia y el partido previo. Y terminaron pagando las expectativas con un trámite que fue sumando circunstancias que lo sostuvieron en emociones hasta el mismo pitazo final. Se lo llevó Sarmiento por la mínima satisfaciendo su necesidad imperiosa de saber lo que era ganar en el Clausura, ante un corajudo Bell que acabó transformando al arquero rival en la figura del cotejo y se fue al vestuario sintiendo que en esta ocasión la justicia le dio la espalda.

Con un toque de suerte. El césped mojado y la pelota con ganas de ir más rápido de lo acostumbrado armaron enseguida un cotejo ágil, con resoluciones a dos o tres toques cuanto mucho y sin lucha en el mediocampo. Primero llegó la visita con un remate cruzado de Pellegrino al minuto; el local tuvo una similar a los 10’ con Oviedo pisando el área y Pelosso anticipando su gran noche. 

El ida y vuelta hacía que ninguno se pudiera atribuir un dominio pleno hasta que en una acción en su arranque fortuita y luego bien resuelta, los de Leones abren el marcador a los 19’. Una fatal combinación de rechazo, resbalón y rebote desde el fondo local terminó habilitando a un solitario Molina por izquierda que elimina hacia afuera a López y define al gol en posición no tan cómoda y oblicua al arco.

Aun faltándole mucho recorrido al encuentro, la inmediata reacción de Bell fue apurarse y en algunas ocasiones caer en un desaconsejable pelotazo. Consciente que no era la ideal, esa apuesta fue mermando en un equipo esta vez vestido de bordó que hizo trabajar de nuevo al portero del Demonio con la media distancia a los 31’ y un minuto después veía como el marcador central Mercado recibía la tarjeta roja tras seguir discutiendo con el árbitro al ser amonestado. Sorpresivamente, lo positivo que era tener al rival con uno menos se diluyó cuando a Bell le pasa lo mismo con la expulsión de su arquero luego que este termine disputando fuera de su sector y sobre la línea lateral una pelota con Molina; con ambos en el piso, Franco Rodríguez observa una agresión del arquero y determina la expulsión de una pieza clave del equipo de Basualdo a los 38’.

Ya en el descanso, junto a la sensación que lo más acorde hubiera sido un empate, quedaba la incógnita sobre lo que sucedería con equipos diezmados en un terreno que, tanto por sus propias condiciones como por el ritmo al que se corría, exigía respuestas en las piernas en todas las jugadas. Sí a alguno beneficiaba este escenario era a un Sarmiento que ya ganaba por sobre un Bell que debía pugnar por sostener su invicto.

Con las manos de Pelosso. Pasados los 3’ lo tuvo Salas de cabeza para un equipo local que se plantó decidido en campo contrario mientras la visita esperaba en esos avances interrumpir y salir rápido como lógico plan.

En este arranque de complemento las ganas de Bell y el vértigo del desarrollo otra vez le hacían pasar por alto un poco las formas: la tomaba un compañero y los posibles receptores ya no eran tales sino que salían disparando hacia adelante. Esa insistencia y entrega (Márcora y Alvarez taladrando por izquierda y Lescano a destajo por toda la banda derecha) con una dosis de confusión llegaba hasta las barbas de una defensa rival que tenía a mano todos los recursos para que no pasara sobresaltos quien iba a ser la principal figura del visitante.

El click fue pasados los 20’ cuando ingresa Biasutti y sale Jeandet pasando Pellegrino a ser único delantero. Esta clara postura del DT de Sarmiento por reforzar la contención facilitó aún más el adelantamiento del fondo de Bell e hizo que definitivamente el partido se juegue en el campo visitante. Una escapada y posterior remate de Pellegrino que Beyrne envió al córner fue la segunda y última aproximación de Sarmiento en este período.

Por su parte Bell sumaba un contratiempo ya que Pairetti se lesiona recién ingresado, ocasión propicia para que salte Ciocca a la cancha como un tercer atacante y ya con tres en el fondo Rivero sea lateral derecho y Oviedo se retrase como líbero, mientras Díaz estaba de lleno metido en el medio para recuperar e ir hacia adelante, mensaje claro que Bell haría lo que el partido le pedía: ya no había cómo ser prolijo y paciente, era el momento de potenciar la actitud para desbordar a un rival que había elegido aguantar y le iba a tocar sufrir.

A los 32’ estuvo cerca López Ruiz y Pelosso se hizo del remate. En el ataque siguiente es derribado Ciocca y el árbitro decreta penal (la falta existió aunque se dudó si fue afuera o dentro del área). Rivero ejecuta arriba a la izquierda y allá fue el arquero para mandar su disparo a un tiro de esquina que deriva en un brillante cabezazo de Díaz en donde se vuelve a lucir Pelosso yendo a una pelota que se le metía en su ángulo zurdo y salvando nuevamente a su equipo.

Con una gran demanda física, esa recta final fue harto exigente tanto para un Bell que empujaba como para un Sarmiento casi acorralado que dependió en tres ocasiones más exclusivamente de su arquero para irse victorioso (43’, 46’ y 47’). Un Díaz que situado como delantero ganó con precisión en las alturas por duplicado y también la cabeza de Salas ante desbordes de los dos costados, obligaron a que apareciera Pelosso tanto abajo como arriba para resguardar su valla y ser prácticamente el único responsable de darle a sus compañeros la posibilidad de llevarse unos tres puntos eufóricamente celebrados. El sometimiento que terminó padeciendo justificaba esa alegría visitante, lo que a la vez dignificó la primera caída de Bell en el certamen.

Fotos: Leo Zarini

Infografía: Germán Monetto