Columna / Elio "Pipo" Rossi
Brindisi se equivocó “fiero” 23/04/2013
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Llegó y tomó una decisión de manual: jugar con los grandes. A los 5 minutos supo que se equivocó, no podía cambiar 6 ó 7 jugadores.

¿Dónde está el límite entre la picardía y la denuncia pública (nunca pasa de allí), y la decisión de predisponer a favor o en contra la subjetividad de un árbitro de fútbol?

Lo digo por las declaraciones de Ramón Díaz ("ayudan a Lanús") o las de “Charles Lucky” Bianchi ("¿entró la pelota?").

Nada dijo Ramón Díaz sobre el penal cobrado por Pitana (fuera del área en Mendoza).

Nada dijo “Charles Lucky” sobre el gol con la mano de Blandi en el partido de Copa Bridgestone Libertadores.

Nada tienen que ver los  árbitros de fútbol, ni Guillermo Marconi (titular del SADRA), ni Julio Grondona respecto de la situación incomodísima de Independiente en el campeonato.

Situación que, por otro lado, se mantiene desde el comienzo del certamen.

Apenas si se asomó al alivio esa tarde que le ganó el clásico a Racing.

Luego y también antes, dependieron siempre de los otros.

Vino Brindisi y tomó una decisión de manual: jugar con los grandes. Con los más experimentados,  con los más acostumbrados al sufrimiento.

Se equivocó fiero.

A los 5 minutos supo Miguel Brindisi que había cometido un gravísimo error.

Era tarde. No podía cambiar 6 ó 7 futbolistas.

Entendió con claridad que lo de Gallego fue un camino de ida.

Nunca encontró el equipo.

Independiente hace números.

Pero se encuentra con un primer inconveniente: los otros suman.

Suma San Lorenzo.

Suma Argentinos (está invicto desde la llegada de Caruso Lombardi).

Suma Quilmes, sumó incluso con el propio Independiente.

El que no suma es el Rojo.

Con grandes, con chicos, con los de la cantera, con extranjeros.

Con Cristian Díaz, con Gallego, con Miguel Brindisi.

No suma porque no "liga" (contra Boca) o porque, como dijo Miguel "son ampliamente superados" (con Atlético de Rafaela).

Entonces convierte la discusión sobre los números del promedio, en una absurda y abstracta discusión sobre el sexo de los ángeles.

Para discutir sobre números, hay que producir hechos -y resultados- futbolísticos.

Independiente está atado.

No se pueden mover.

El Rojo está paralizado.

Y aunque se discuta en relación a los malos arbitrajes, pues nada tienen que ver con esta circunstancia.

Lo que alimenta -y parece irrefutable- las suspicacias, en la sucesión de errores en contra de San Martín de San Juan (que comenzaron en aquellas últimas fechas antes de la definición del descenso anterior, contra San Lorenzo ¿recuerdan?).

Sin embargo, ¡le hizo media docena a Boca!

¿Me lo pueden explicar?

Por eso, inicialmente, creo en los árbitros: aún en los malos árbitros.

Creo que puede haber malos arbitrajes.

De lo que también tengo certeras convicciones, es que todos los árbitros del mundo cobrando a favor del Rojo, no garantizan que el equipo pueda salir de ésta situación.

Porque después, sencillamente, tenés que hacer los goles.