Primera A
Bell rompió el hechizo y es semifinalista
Con un 4-2 derrotó por primera vez en el año a Argentino MJ en la revancha de cuartos y con un global 5-4 pasó la serie; ahora se cruzará con Villa Argentina. Por el otro lado se enfrentarán Sarmiento-Matienzo. Video.
 
Hernán Garelli / hgarelli@eldeportivobv.com.ar
Para revertir el 2-1 en contra con que la serie de cuartos de final lo tenía tras la ida en Marcos Juárez, Bell debía sobresalir en algunos aspectos al recibir a Argentino, su sombra negra en la temporada tras enfrentarse cinco veces y no poder ganarle. Estar en esa situación extrema (para un equipo se terminaría el año) exigía a los futbolistas de Oscar Basualdo valores tales como carácter y juego.

Debía tener determinación para volcar el potencial futbolístico que lo dejó puntero en la clasificación del Clausura y así poder sortear -en un partido donde no había vuelta atrás- la evidente incomodidad en que siempre lo ha puesto tan duro rival. Para ese cometido no tenía excusas al repetir, como una semana atrás, el once ideal que el entrenador siempre tuvo en su cabeza, además de tener en la ventaja deportiva una importante aliada: ganando por la mínima sería semifinalista.

Este gran desafío el blanquinegro lo superó con la actitud necesaria, la entrega física y el poder de fuego como principal argumento. Este último aspecto es el que marcó todo el recorrido de Bell a lo largo del certamen y este domingo fue el que terminó torciendo la historia. Bien, regular o mal su idea es atacar más que otra cosa. Esa característica hace que por otro lado no tenga a veces el volumen de juego o control de balón esperado (y en ocasiones necesario), pasando a sufrir quizás en demasía si es que no logra ser eficaz en el arco de enfrente.

Cuatro goles ratificaron su sello distintivo y lo depositaron después de un año nuevamente en una semifinal, tras un partido que se hizo interesante por  alternativas en el marcador que fueron variando la suerte de uno y otro, obligando a los técnicos a mover piezas en consecuencia. 

El karma se instalaba en Bell Ville. La visita, con el resultado a favor, salió a esperar. Pablo Natali llenó de experiencia su línea de fondo (retrasó como marcador de punta por derecha al polifuncional Denis Rodríguez) y le dejó monopolizar la pelota a un Bell que se hacía cargo de esa situación con Nicolás Alvarez abierto por izquierda en dupla con Márcora, Cardarelli barriendo todo el frente de ataque para ver por donde podía influir y Palacios por derecha en su hábitat natural. Cerca de los 10’, consiguió el local arrimarse un par de veces con peligro. Se la sacaba de encima un Argentino que no podía jugar: apelaba al rechazo largo y en la corta era impreciso, además que a Bell le funcionaba el anticipo.

A los de Basualdo les faltaba en los metros finales. Desequilibró Palacios a los 18’ por su sector y su remate dio en la parte externa de la red. Un recurso distinto fue Nicolás Alvarez probando desde lejos dos minutos después ante la muralla que planteaba el rival. Avanzando la primera etapa, el desarrollo fue acomodándose más al retroceso de un equipo visitante que no tenía pudor en poner nueve hombres en su campo de frente a la pelota. Al no aparecer los caminos, el blanquinegro se iba confundiendo y hasta veía como del otro lado ahora le armaban un par de jugadas con aire contragolpeador.

Pasada la media hora, y en su peor momento -era previsible y lento- pudo Bell dar el primer grito gracias a un intento de Cardarelli de media distancia que se desvió en un defensor, descolocó a Bottallo y se coló abajo junto al poste zurdo (33’). Pegarle de fuera del área era una posibilidad que le resultó efectiva para forzar a Argentino a variar su propuesta conservadora.

Y entre que los marcosjuarenses fueron más decididos y Bell no consiguió manejar los tiempos, una secuencia de ida y vuelta en esos minutos finales le sirvió a la visita para igualar en la primera ocasión que tuvo en jugada (antes solo habían sido pelotas paradas sin éxito). Un cabezazo bombeado de un solitario Diego Díaz tomó a contrapierna a López y a los 44’ ponía al dueño de casa a afrontar una segunda etapa de nuevo con la más alta exigencia.

Pudo pero igual sufrió. No esquivó su responsabilidad y la reanudación, a partir del ingreso de Ciocca por Salguero, lo mostró con tres en defensa tomando riesgos ante el gol que le faltaba. Eran tan visibles los espacios que Bell dejaba atrás como los pelotazos que utilizaba de manera tan temprana. A los 8’ Salas le solucionó ese problema en el que estaba inmerso: luego de un corner, le metió un zurdazo cruzado y rasante a una pelota que pasó por un entramado de piernas antes de convertirse en el segundo gol.

Otra vez variaba el formato de partido. No era el cuarto de hora y el contraataque quedaba en poder de Bell. Así se perdió Salas una increíble chance a los 13’. Lo de Argentino era defender mano a mano mientras intentaba con un Galera movedizo y un Lucas Alvarez llegando hasta el fondo por izquierda. En tanto desperdiciaban señalar el tercero Cardarelli y Ciocca, Basualdo atendía por donde lo buscaba el rival y diseña un 4-4-2 al sacar a Salas para ordenar su flanco derecho con el juvenil Sachetto haciendo el carril  y Lescano pasando a ser lateral.

Lo que asomaba como el pasaje más complicado de toda la serie para Argentino (incluso sintiendo el desgaste desde lo físico), empeoró con la expulsión de Galera a los 30' cuando poco antes su DT sumaba desde el banco a Girard a la ofensiva por Magra, armando línea de tres en la retaguardia.

Palacios asombraba a propios y extraños cuando no definía con precisión en un duelo ante Bottallo y después es Ciocca el que le pega imperfecto. Iban 35’ y era una gran noticia para la visita que en ese escenario seguía estando a un solo gol de la semifinal.

Cuatro minutos después se tomó revancha Ciocca y (a pase de Palacios) empujó al gol el enésimo contragolpe. Pese al 3-1 a tan poco del cierre, la dignidad marcosjuarense dotó de una cuota de dramatismo al cotejo cuando Giraudo convierte y pone a su equipo abajo por uno. Se iba la tarde con un adicional de seis minutos y dando la pauta de lo dificultoso que era el cruce para Bell: a esa altura lograba el objetivo gracias a la ventaja deportiva.

El respiro definitivo se dio a los 49’ cuando Lucero recibió de Ciocca en el corazón del área y evitando el remate de primera para desairar el achique de Bottallo, dispara fuerte a un arco vacío para el 4-2 que le bajó el telón a un duelo durísimo para ambos conjuntos, que lo dejó por fin al blanquinegro festejando un triunfo ante los conducidos por Natali y que lo coloca en semifinales teniendo que retornar a Marcos Juárez, en este caso para medirse en la ida con una Villa Argentina que rompió pronósticos al vencer en Monte Buey a San Martín.  

Fotos: Leo Zarini

Infografía: Germán Monetto

VIdeo: Gentileza estilorojo.blogspot.com.ar