Primera A
Matienzo, con el poder del goleador
El tricolor venció 2-0 a Bell en la final de ida jugada en Monte Buey; los goles fueron marcados por Badaracco en la segunda etapa, costándole a la visita reaccionar para intentar el descuento. Los de Basualdo obligados a ganar el domingo próximo.
 
Hernán Garelli / hgarelli@eldeportivobv.com.ar
La final del Clausura convoca a un Matienzo con chances de bicampeonato y a un Bell en búsqueda de su tercer título en cuatro definiciones bajo el ciclo de Oscar Basualdo desde inicio de 2012. Anhelos de importancia para clubes con historia ganadora. Equipos con virtudes y muy buenos futbolistas chocaban en Monte Buey de la mano de indiscutibles méritos y un estimulante antecedente inmediato. El local, saliendo de semifinales eliminando nada menos que a Sarmiento; la visita, superando con autoridad a una difícil Villa Argentina.

Cómo iban a poner aquellas grandes aspiraciones en juego en el primer capítulo a desarrollarse en un césped impecable era el lógico interrogante. ¿Comenzarían estudiándose? ¿Apostarían de entrada a ser fieles a sus virtudes por sobre cualquier precaución? Estas y otras cuestiones de un cruce atrapante observado por 1.100 personas que pagaron su entrada, fueron sabiéndose mientras transcurrían los minutos de un partido que se lo apropió el tricolor con la capacidad goleadora de Cristian Badaracco y el acompañamiento fundamental de Guillermo Bustos, haciendo la diferencia en un letal pasaje del segundo tiempo.

Cerrado y parejo. Asomó Bell controlando la pelota, asociándose en corto más que de costumbre y volcando el juego por derecha a partir de juntar a Cardarelli con Palacios. Lo hacía sin apuro y sin vértigo, un poco porque recién se empezaba pero además contemplando que no había que ofrecer espacios y respetando el calor reinante. Matienzo no podía armarse plenamente con el balón ante esa especie de iniciativa visitante. Todo eso en un partido cortado por mucho saque lateral ya que los marcajes dispuestos de uno y otro bando predominaban.

A los 10’ surgió Badaracco para una primera acción al finalizar un desborde por derecha; un minuto después Palacios sacó un tiro libre rasante algo incómodo para Colombo. Apenas atisbos de peligro en medio de espacios reducidos para maniobrar y hallar claridad en la gestación. A ninguno de los dos les aparecía la jugada para preocupar. Las defensas y los volantes de contención no se equivocaban.

Cardarelli era el que cada tanto encontraba algún camino de ataque en Bell mientras que el local despertó pasados los 20’ con un par de corridas por uno y otro costado que ratificaban un buen desempeño del fondo visitante al no caer en desatenciones. A esa altura, y en un contexto cerrado, se traslucían posturas: Bell asumiendo más protagonismo ante un Matienzo agazapado, en pos de aprovechar cada uno las características de sus futbolistas.

El blanquinegro era motorizado por Cardarelli y Lescano aunque no se le iluminaba Palacios y -mientras Salas jugaba siempre de espaldas- no lograba completar la secuencia; el tricolor se lanzaba a partir de Bustos y Martín Ariaudo, amenazando con Badaracco para dar el último toque.

En los cinco finales se arrimaron más sobre los arcos. Un remate de Pucheta a una valla vacía que despejó Rivero tras un anticipo del arquero en la puerta del área y una comba de Bustos que se metía en un ángulo donde voló impecable López fueron las de Matienzo. Por el otro lado, Lescano sacó un derechazo cercano a un poste y Palacios tuvo su primera incursión desparramando gente y elevando su disparo.

Se fueron al descanso totalmente aferrados a sus esquemas y conformes por ver que sus arcos estaban en cero en medio de un trámite muy típico de una final, casi sin darse ventajas aunque con elogiable lealtad, llamando la atención el dato que no hubiera ninguna tarjeta amarilla en el aire (hubo una sola en toda la tarde).

Otra postura y dos nombres propios. La segunda etapa arrancó mostrando a un Matienzo distinto. Plantado en los primeros movimientos en terreno visitante y apurando algún remate de media distancia. Un contratiempo para Basualdo a los 6’: sale Salguero lesionado e ingresa Pairetti. Cuatro minutos después termina abriendo el marcador el local con un puntal por ese sector. Bustos llegó hasta el fondo y envió un centro pasado al otro palo que Andrés Ariaudo mete de primera para que Badaracco haga honor a su rol y la empuje casi sobre la línea para convertir.

Un gol era la fórmula para que el partido cobrara otra vida. Esto se confirmó cuando rápidamente Bell colocó a Palacios y Sachetto pisando el área contraria en escapadas que perdieron fuerza en los metros finales. Una consecuencia más negativa aún para el blanquinegro fue la imprecisión en la corta y pasar a recurrir al pelotazo. Como que acusaba el impacto de verse en desventaja Bell y no tuvo chance de despabilarse, salvo con un disparo controlable de Lescano que se le escurrió de las manos a Colombo. La jugada siguiente fue otra vez con las figuras de la cancha armando el 2-0. En su campo, Bustos se tomó su tiempo para decidir cuando levantar velocidad por izquierda y ya al máximo sacó un pase en diagonal al vacío hacia un Badaracco que superó a los centrales y definió al borde del área junto a un palo para esquivar el achique de López a los 19’.

Centros sobre Colombo fueron signo del lapso posterior en un Bell cada vez más alejado de la cuota de fútbol necesaria (Cardarelli recibía en mitad de cancha y ya no tenía influencia) para emparejar a un rival más cómodo que nunca. En la media hora entra Ciocca por Márcora, agotando la visita sus cambios y apostando a una carga ofensiva que no tuvo resultado por los modos y por la muralla en que se transformó el fondo tricolor. Todo fue forzado y a partir de más centros, de remates desde lejos o en algún tiro de esquina. De esa manera hubo un gran cabezazo de Ciocca a los 36’. Los minutos finales se jugaron con desesperación en geografía de un Matienzo que decidió dejarle la pelota a Bell y que estuvo a punto de señalar el tercero con una oportunidad clarísima que no pudo definir Casalánguida con un arco a su total disposición tras un contragolpe.

En tren de justificar su victoria en un partido de semejante peso, donde se suele decir del valor de los mínimos detalles, Matienzo encuentra la respuesta en haber generado peligro por triplicado y en la contundencia exhibida por duplicado, en contraposición con un Bell que nunca inquietó al extremo a Colombo. Después de un primer tiempo parejo, los monteboyenses salieron con otra ambición, llegaron las situaciones y facturó en consecuencia con la potencia de Bustos y la eficacia de Badaracco.

Lo que viene. Luego de estos noventa minutos, la definición del Clausura se traslada al próximo domingo a Bell Ville con los de Basualdo obligados a empardar la serie con un éxito cualquiera sea el tanteador. Para ser bicampeón, a Matienzo solo le bastará empatar.

En esta revancha se verá el retorno del volante Sebastián Vezzani en el tricolor al cumplir ya con la sanción por acumulación de amonestaciones, en tanto que del lado blanquinegro se aguarda la recuperación definitiva de Nicolás Alvarez de una molestia que ya lo marginó por dos partidos consecutivos.

En caso de que al finalizar el segundo cotejo exista igualdad en puntos se realizará un tercer partido en cancha neutral, donde ahí sí entrarán a jugar los goles.

Fotos: Gentileza Hernán Tisera

Infografía: Germán Moneto