Polideportivo
Luca Massó: Marcado por la argentinidad y con oro olímpico
Río 2016 y una historia increíble para este hijo de un bellvillense. De las tribunas saltó a la cancha para jugar la final de hockey masculino que consagró a Argentina justamente ante Bélgica. Aquí, él cuenta todo lo vivido.
 
El Deportivo BV / info@eldeportivobv.com.ar
De octubre para aquí sucedieron muchas cosas en la vida de Luca Massó como deportista. A partir de su apuesta por ser un integrante de Los Leones rumbo a los Juegos Olímpicos, fue escalón por escalón en el arduo trabajo dispuesto por el DT Retegui a medida que se acoplaba a un grupo de compañeros que tenían otras costumbres. Ese choque de idiosincrasias entre un belga y argentinos no fue tal, resultó una agradable conjunción. Con firme convicción atravesó todo el proceso y se ganó ser un jugador de reserva para Río 2016.

El exitoso recorrido del seleccionado argentino en el torneo le tenía guardada una posibilidad más, una última gran emoción que concitó una gran atención del ciudadano bellvillense frente a la TV. En nuestra ciudad queríamos verlo en acción y muchos directamente conocerlo: "¿Cuál es?", "¿Qué número tiene?", "¿Entró?" eran las preguntas recurrentes por aquí. 

El semanario local El Sudeste publicó en su edición de este jueves 25 de agosto una reseña de lo acontecido alrededor de este protagonista hace escasos días, junto a propios conceptos del campeón con detalles íntimos de sus sentimientos. A continuación, el artículo.

UN LEÓN CON GARRA BELLVILLENSE

Con el tono dorado de una medalla olímpica encendida sobre el erguido pecho de Luca Massó terminó aquello que en los últimos meses de 2015 asomaba como una nota de color en páginas deportivas. En aquel entonces llamaban la atención las particularidades sobre su presencia en el seleccionado argentino de hockey masculino sobre césped que se ha consagrado en Rio 2016 con, por qué no decirlo, una cuota de sangre bellvillense. Su historia, el jueves pasado con una puesta en pantalla digna de una película, tuvo un final inesperado y feliz.

Por primera vez Argentina ganó el oro en este deporte, teniendo el hijo de nuestro querido Eduardo “Panza” Massó, la gran chance de vestir la albiceleste en el partido decisivo justamente ante Bélgica, su país natal. El flamante campeón olímpico conversó con El Sudeste sacando a relucir sus sensaciones a flor de piel, ahondando en detalles y vivencias que en el breve lapso de tres días le dejaron emociones grabadas a fuego.

Sorpresas te da la vida. La desgracia de algunos hace a veces a la felicidad de otros. Así fue el caso de Luca, que luego de siete meses de trabajo con Los Leones, había ido a Brasil pero como jugador de reserva. El técnico Carlos Retegui, así como no lo incluyó entre los dieciséis que arrancarían los Juegos Olímpicos, tenía valoraciones importantes sobre él que impidieron dejarlo de lado totalmente. Si un compañero quedaba marginado por lesión, él tendría su lugar. Y sucedió.

De estar en el Maracaná en la ceremonia y desfile inaugural con la delegación argentina, de concentrar, entrenar y después de siete partidos en la tribuna ver avanzar al equipo rumbo a la gran gesta, le llegó el momento. Con una repercusión mediática que lo puso -tanto en la previa como luego de la final- a dar entrevistas por doquier en francés, español y neerlandés (una de las lenguas que se habla en Bélgica), salió a la cancha el glorioso jueves sustituyendo como delantero a Matías Paredes, enyesado en un pie tras la semifinal contra Alemania. “Fue muy raro y complicado cuando me lo anunciaron. Enseguida busqué estar solo para pensar”, señaló acerca de la noticia que el cuerpo técnico le dio el martes a la noche y la ocasión que se le presentaba. Por si faltaba algo, un ingrediente extra: “Jugar contra compañeros de equipo y amigos fue muy especial. Los conozco uno por uno e íbamos a ser rivales”.

Flotando en una nube. “Me siento especialmente orgulloso. He vivido momentos increíbles con el ambiente del estadio y en la cancha con la presión que hubo durante el juego. Sentíamos que se estaba jugando en casa. El segundo tiempo fue tremendo. Con algún altibajo por parte de los dos equipos y con un resultado que podría haber cambiado. Estuvo bueno que mi tío Alejandro haya viajado desde Bell Ville para acompañarme. Después del partido pensé mucho en mi familia que me ayudó siempre. Era difícil mi situación pero el grupo me la hizo más fácil de lo que pensaba, este equipo es como una familia. Cuando se piensa en eso te das cuenta que todo fue fantástico. Ganar una medalla de oro era simplemente inimaginable en mi caso”.

Pretende más. Apenas superando diez partidos internacionales con la selección ya saboreó la miel del éxito. Con 22 años recién cumplidos en julio tiene derecho a ilusionarse para el futuro al notar que el trabajo dio sus frutos: “Todavía estoy sólo en el comienzo de mi carrera. Agradezco al entrenador por darme su confianza. Hice muchos sacrificios para llegar a este nivel, ganarme un lugar en la lista de convocados y después en Rio seguir entrenando duro por si pasaba lo que pasó. Espero vivir otros momentos mágicos con la selección y que esta medalla ayude a que crezca el hockey en Argentina. Por supuesto que quiero participar en más Juegos Olímpicos y ganar muchos títulos con Los Leones. Espero con el tiempo convertirme en un sostén de este equipo, como algunos de mis compañeros son ahora verdaderos ejemplos para mí"

En su ambicioso camino al oro, en la zona de grupos Los Leones empataron 3-3 con Holanda después de ir 3-1 abajo en el marcador. Contra Canadá fue victoria por 3-1 antes de tropezar y caer 2-1 ante India. La clasificación como terceros de su zona la consiguieron con un 4-4 ante Alemania y un triunfo 3-2 con Irlanda.

Siguió el 2-1 contra España en cuartos de final, un aplastante 5-2 en semifinales a Alemania y la consagración frente a Bélgica por 4-2, donde Luca Massó aportó en los cuatro cuartos con apariciones de su frescura física cuando el técnico lo requirió.

Marcado por la argentinidad. Luca es el hijo del ex tenista bellvillense Eduardo Massó y Sabrina Merckx, lo que es decir que es nieto de la leyenda del ciclismo mundial Eddy Merckx. Jugó para diferentes selecciones juveniles de Bélgica, pero a mitad del año pasado -con la comprensión inmediata y apoyo total de una familia de deportistas- finalmente optó hacerlo en mayores por nuestra bandera teniendo en cuenta las raíces de su padre. “Aquella decisión no fue fácil porque nada estaba garantizado pero la tomé convencido", explica cada vez que puede, agregando que "ahora estoy contento. Al final tanto Argentina como Bélgica se quedaron con una medalla olímpica".

"Me adapté al equipo y a sus costumbres, me siento argentino y festejo como un argentino, estoy muy feliz”, refleja quien no deja dudas sobre la pertenencia de su corazón deportivo y ya regresó a Europa, donde vive, juega y espera recibirse en Marketing. “Volví a Bruselas el sábado. No pude disfrutar todavía con mi gente porque tengo que rendir esta semana, ahora estoy estudiando y la verdad que cuesta enfocarse después de esta fuerte experiencia. Arranco de nuevo a entrenar con mi club la semana que viene ya que el 11 de septiembre comienza el torneo”, terminó contándonos alguien que cerró el círculo en sentido contrario a su papá, que se nacionalizó belga para jugar Copa Davis en la década del 90.

 
 
 
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