Primera B
La “T” lo dio vuelta y se ilusiona
Por la final del Clausura, venció 2-1 a San Martín MJ en el duelo de ida entre ascendidos jugado en el Bosque; el albiceleste se había puesto de manera temprana arriba. Cabral y Villarroel, ambos de tiro libre, marcaron para el ganador.
 
Hernán Garelli / hgarelli@eldeportivobv.com.ar
En el Bosque hubo un recibimiento con todos los condimentos de un lado y otro para sentir que se estaba por jugar una final. De Marcos Juárez venía San Martín con su sueño de bicampeonato, lo recibía un Talleres que no quería aflojar pese a lograr el gran objetivo de ascenso una semana atrás. Con ambos liberados en ese aspecto por ser ya equipos de la A el año próximo, se anhelaba que entretuvieran en Bell Ville. Y algo de eso pasó.

Los dos cumplieron. En el primer tiro de esquina del partido arrimó San Martín MJ con un remate de Sergio Espinosa. Cuando iban 9’, al siguiente envío de la visita desde el córner empezaron a suceder las cuestiones importantes de un primer tiempo que tuvo de todo. Un agarrón de Andrés Villarroel fue sancionado y puso a Nicolás Brugnaro con el balón desde los doce pasos. El remate fuerte y al medio lo rechazó Iván Díaz, capturando el rebote el ejecutante para ahora sí inflar la red y abrir el marcador.

Federico Balsells tomó la posta y se transformó en el eje de la “T” para encontrar los caminos para ir por la igualdad, con la saludable intención de utilizar los costados. Le faltaba ser punzante en ese trámite que se desarrollaba en gran parte en terreno del albiceleste, que sí tuvo una a fondo forzando otro incuestionable penal que también atajó Díaz yendo a su palo izquierdo, esta vez frente a Mariano Valdez a los 29’.

A esa altura el local superaba ese sofocón en un pasaje donde ya no presionaba tanto. Al valioso aporte de su experimentado arquero se le sumaría después la solución de la pelota parada.

Una falta directa en el vértice derecho del área sirvió para que la exacta pegada de Matías Cabral al palo de la barrera pusiera el empate a los 36’. El golazo del hábil y sacrificado volante le dio impulso a su equipo para ir por más. Así fue que su volante central Maximiliano Taler es víctima de infracción en plena posición de ataque, muy cerca del fondo de cancha, siendo ahora el turno de la zurda de Villarroel para que desde ángulo cerrado y por abajo la metiera sobre el poste más cercano a los 39’.

Lo daba vuelta el conjunto de Lorenzo Garro en un abrir y cerrar de ojos, hallando sobre el pitazo del árbitro que mandó al descanso otra noticia favorable ante la expulsión de Maximiliano Pérez por reaccionar en una discusión con un rival.

Cada uno buscó a su modo. Vista esa circunstancia, volvió Talleres con la predisposición de cuidar el balón y asociarse en corto en la búsqueda de controlar definitivamente el trámite. Por el contario, a la visita le costaba la generación; solo tuvo un tiro de esquina y un tiro libre que requirieron el trabajo de Díaz en ese comienzo. Recién a los 23’ tuvo una peligrosa, con una pelota que cruzó toda el área sin que nadie pudiera empujarla, fruto de la única opción de ataque que mostraba a esa altura: la proyección por banda izquierda del ingresado Brian Robledo.

La doble amarilla para Matías Magarello parecía volcar todo del lado de la “T”. Eran dos hombres más en cancha los que tenía aunque le costó hacerlos notar, en parte por mérito del orgullo de su adversario, que obligó a un achique de Díaz a los 29’ tras un rechazo largo que tomó a contrapierna a su defensa.

Ahí respondió el local con una gran acción individual de Balsells eludiendo piernas y dejando solo a Emmanuel Manero, quien mandó el balón al poste. Llamativamente, con superioridad numérica no podía sentirse dominador Talleres ante un elenco marcosjuarense que no paraba de correr y empujar aunque se le escapaban los minutos. Ese dato quedó solo en preocupación para un ganador que remedió ese lapso final a puro sudor, sabedor del valioso botín que se estaba quedando con el 2-1 luego de verse complicado al principio.

Infografía: Germán Monetto

 
 
 
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