Columna / Elio "Pipo" Rossi
Bianchi y Martino, dos polos opuestos 22/05/2013
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
El de Newell’s puso todo en la Copa Bridgestone Libertadores y el Torneo Final mientras que el de Boca sólo toma en serio la competencia internacional.

Cuando uno ve manejarse en el mundo al Tata Martino, piensa irremediablemente en Bielsa. 

En realidad, toda aquella generación está teñida por el "ADN-Loco del campo" que supo recrear y recrea Marcelo Bielsa cada fin de semana en cualquier cancha del mundo.

Bielsa es un hierro.

Nada lo hará cambiar. Ni el fuego.

Ni la certeza de que ha cometido un error. Porque en su mundo, el "error" no existe. Existe una convicción que va más allá de las temporalidades.

¿Martino es igual?

Traducido al juego: ¿Es capaz el Tata de "fundir" al equipo porque su convicción está vinculada a jugar con todo el esfuerzo posible durante 70 minutos durante 23 partidos seguidos con el mismo -o casi el mismo- equipo?

¿Ser "bestialmente intenso" durante 70 minutos y arriesgarlo todo en la última parte del encuentro porque, indefectiblemente, el equipo siente el cansancio?

Le pasó con Quilmes y empató.

Con el Boca de Bianchi (alias "siempre le estaremos agradecidos al nuevo santo de la Ribera porteña, “San Charly Yellow") puede correr otro destino.

¿Para qué jugar a todo vapor todo el tiempo?

El dice, razonablemente, "cuidar no me garantiza ganar". Y eso es cierto.

Cuidar no garantiza y no cuidar, tampoco.

Entonces, diría la leyenda de los indios Zulúes: ¿"para qué retroceder"?

Martino corre con una ventaja: él mismo ha desmitificado la Bombonera. Y los clubes argentinos, los equipos argentinos, no tienen complejo de inferioridad, más bien todo lo contrario.

Quiero decir: Morón se enorgullece de hacer tambalear a San Lorenzo por la Copa Argentina y obligarlo a llegar a los penales para ganarle. O Estudiantes de Buenos Aires, que le hace morder el polvo a River por esa misma competencia.

No hay complejo posible. Más bien todo lo contrario. "Mojarle la oreja" (desafiarlo), al grande en su propia casa. Martino, dirigido por Bielsa, dio la vuelta olímpica en la Bombonera en julio del año 91. Le ganó el campeonato en una tarde-noche inolvidable para los "leprosos" y los "boquenses".

De modo que el problema no se centra allí.

Se centra, desde mi punto de vista, en la respuesta física del equipo rosarino.

Tiene 3 "finales" con Boca: Libertadores-campeonato local-Libertadores en 10 días.

Y ha acumulado 23 partidos con -casi- el mismo equipo.

Bianchi, por el contrario, ha puesto 3 equipos diferentes en las 3 competencias diferentes.

En todo caso, asistiremos a un duelo de "estilos" estupendamente esperanzador.

En este rincón, el “Tata con adn-locodelcampo”. En aquel, “Charles Lucky”, alias "¡gracias por siempre San Charly Yellow!".

El fútbol argentino sigue siendo maravilloso