Columna / Elio "Pipo" Rossi
Bianchi sólo salvará el semestre ganando la Copa 28/05/2013
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
El "premio consuelo" sería la Copa Argentina con el "plus" invalorable de conseguir un lugar para la Libertadores del año próximo


A propósito de la "salvación" y los "salvadores", tratemos de ser claros. Bianchi solo podrá "salvar" el semestre ganando la Copa Bridgestone Libertadores o, en su defecto, el "premio consuelo" que es la Copa Argentina con el "plus" invalorable de conseguir un lugar para la Libertadores del año próximo. En Europa, acaban de copiar el sistema: el próximo ganador de la UEFA Europa League jugará la UEFA Champions League. En Europa no se conseguía, aquí sí. Claro, en Europa, el elemento marginal que manda en los clubes argentinos, afortunadamente, no se consigue. Aquí sí. 


Sigamos.


El Colorado Sava no pudo "salvar" a Unión. El "Tate" estaba condenado desde el principio. Empezó el campeonato en zona de descenso y no podrá revertirlo después de la caída ante San Lorenzo.


El "Yagui" Forestello puede "salvar" a San Martín de San Juan.


Cuando llegó a dirigirlo, el equipo estaba en descenso. Si ganara los próximos 4 partidos, efectivamente, "salvaría" al equipo del descenso. De lo contrario, no habrá podido revertir lo que ya existía el comienzo del certamen.


El domingo, un ratito antes de la maravillosa exhibición que hizo frente a Lanús le pregunté: "¿Qué cuentas hacés?”, en referencia al promedio. Riéndose me dijo: "¿Cuentas? ¿Qué cuentas?, ¡no! Nosotros tenemos que jugar bien y después vemos".


Unas horas después produjo su equipo una exquisita presentación.


Un equipo, muy parecido a aquel (me refiero a las condiciones previamente existentes a su llegada), que recibió hace poco más de un año, al gran Tata Martino.


El Tata, a propósito, ya "salvó" del descenso a Newell’s. Ahora va por la gloria en todos los frentes.


Otro que puede "salvar" al equipo es Miguelito Brindisi. Cuando llegó, el equipo estaba a la deriva y, claro, ocupando una de las tres últimas plazas del descenso.


La "cabeza" era Rubén Américo el Tolo Gallego, un "pollerudo" que huyó de la conducción técnica del conjunto de Avellaneda por decisión de su esposa. Lamentable.


Pero vuelvo: si Brindisi gana los partidos que quedan, efectivamente puede "salvar" al equipo. Aún ganando todo, depende de otros.


O sea, los eventuales "salvables" han sido desde el comienzo de ésta competencia, el Inicial, Unión, San Martín de San Juan e Independiente.


Los casos de Bianchi y el Tata no se relacionan directamente con el promedio de este campeonato, sino con otras apetencias y antecedentes a revalidar como le pasa a los grandes.


Todo lo demás, es cháchara.


No hay otros salvadores.


No hay salvadores.


Hay gente que miente.


Gente que crea la sospecha.


Gente que vive en la mugre y pretende enlodar a todos.


Gente cuya presencia solo puede vincularse a la televisión basura. O a la pseudo-literatura.


Gente a cuyo paso solo quedan ruinas.


Gente cuya sola mención remite a situaciones corruptas y condenables.


Gente, en fin, a las cuales es mejor perderlas que encontrarlas.


Suelen disfrazarse de entrenadores, dirigentes, comunicadores y/o periodistas.


Pobres aquellos clubes, sets o redacciones que caigan en manos de semejantes esperpentos.


Esperpéntico lo de la dirigencia de Boca, que ha cobijado desde hace años a una banda que falsificaba documentación (carnets "truchos") para hacerse de extras millonarias vendiendo a extranjeros o hinchas del interior que vienen a la Bombonera.


En medio de todo esto, las "flores de loto" que crecen en el barro.


Y que nos hacen ilusionar (no solo ilusionar) con partidos fabulosos en la entrega y en la hechura.


Este seleccionado de Messi y Sabella, por ejemplo.


El Dortmundo, de Klopp, aún perdiendo.


O los cuartos de la Copa.


Presiento que Newell’s-Boca este miércoles por la Libertadores será inolvidable.


Ojalá se trata de uno de esos lotos mencionados.


Es el deseo de este columnista.