Columna / Elio "Pipo" Rossi
Martino y Forestello enaltecen el juego 18/06/2013
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Ambos tienen buen gusto por el fútbol, el toque y las sociedades. A partir de eso hicieron sus grandes campañas.

¿En qué se parecen el “Tata” Martino y Rubén “Yagui” Forestello? En que ambos tienen buen gusto futbolístico. Buen gusto. Gusto por el juego, por el toque, por las sociedades, que a esta altura de los tiempos, incluyen a los arqueros-jugadores como a los volantes de marca o los laterales-carrileros. Si además cuentan con futbolistas de buena técnica, sus equipos terminan dejando una magnífica sensación a los espectadores. Ganen o pierdan. Sólo que, en general, ganan además de gustar.

Forestello ha hecho desde que llegó, en apretados tiempos, una campaña de campeón.

Solo que comenzó, a diferencia del Newell’s del Tata, desde el quinto subsuelo. Para "la Lepra", ese quinto subsuelo estaba en el comienzo de la temporada, cuando tenía los mismos puntos que Independiente.

Con el Rojo se sabe lo que pasó. Newell’s está peleando los tres frentes y, a juicio de este escriba, el Torneo Final ya lo ganó aunque le falte un punto contra Argentinos (o los 3) si es que este miércoles Lanús consigue dar vuelta el 0-2 que tiene con Estudiantes.

San Martín ha ganado 22 de los últimos 30 puntos que jugó y tiene la final contra River, que viene herido y con un invicto de Ramón Díaz de más de 30 partidos como local siendo técnico de River sumando temporadas anteriores.

Se pueden tener pocos o muchos recursos económicos.

El tema es qué hacer con ellos, cómo administrarlos.

Martino lo definió con sencillez: valentía. "Hace falta valentía para intentar jugar en el fútbol argentino", dijo un ratito después de la victoria clave en Rafaela para pensar en el campeonato.

Forestello recorriendo caminos de su niñez: "Me sigo entusiasmando como cuando tenía cinco años", me dijo en San Juan la mañana en que se equipo le ganó a Lanús.

"¿Qué cuentas hacés?", le dije compartiendo un café en el hotel donde coincidimos ellos concentrando, nosotros yendo a transmitir para la TV.

¿"Cuentas, qué cuentas Elio"?, me re preguntó.

"Tenemos que jugar bien", se contestó riéndose con ganas.

Es que el amarretismo y el ganar de cualquier modo, despreciando el toque, el juego asociado y la buena técnica, llegaron para quedarse de la mano de entrenadores-comunicadores de poco vuelo, de chantas que están más para las (tragi)-comedias televisivas que para entrenar grupos.

Personas como Martino o el Yagui Forestello vienen a cuestionar con su mensaje, a los "ensuciantes".

Los "ensuciantes" son especialistas en embarrar la cancha. Cuentas siempre con la complicidad de vergonzantes pseudo-comunicadores que "tiran centros" y se ríen de sus chistes malos.

Los "ensuciantes" tienen, además, mal gusto futbolístico.

Hacen colgar del travesaño a sus equipos.

Mandan a pegar.

Hacen tiempo.

Esconden la pelota.

Su queja es la metodología de "trabajo".

Hacen circular rumores por la vía de alcahuetes (otra vez los pseudo-comunicadores, presta-micrófonos) o por miembros de su propio cuerpo técnico.

Los "ensuciantes" son capaces, por ejemplo, de hacer correr la voz que "un futbolista cobró 400 mil pesos para hacer un penal en contra y por eso fue separado del plantel".

Un delirio. Pero todo vale para los "ensuciantes".

Por eso la llegada de personas como el Tata o el Yagui a buenos objetivos (uno pelea tres títulos y el otro seguir en primera, ambos con campaña de campeón), debe ser saludada y celebrada.

Con ellos, con el juego de sus equipos, aquello que declama Riquelme ("esto es un juego") vuelve a tener sentido.

Un juego que vale la pena ver.