Columna / Elio "Pipo" Rossi
Las paradojas de los promedios 25/06/2013
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Forestello sacó el 60 por ciento de los puntos jugados en su San Martín y descendió, mientras que Caruso obtuvo el 40 y sigue en Primera.

"Los promedios son injustos, está claro. Pero constituyen el mejor re-aseguro contra todo tipo de corrupción a que puedan prestarse aquellos equipos que, al no tener nada en juego, se constituyen en jueces a cada fin de campeonato. Si bien fueron concebidos en su momento para salvar a "los grandes", ha quedado claro con el paso de los años que tres malas temporadas le pueden significar la caída al más pintado. ¿De muestra?: San Lorenzo, Racing, River y ahora Independiente. Y que solo la necesidad de todos, la contradicción de intereses en el momento final, entrega una transparencia que de otro modo, sería una utopía".

Estas palabras me fueron pronunciadas por uno de los dirigentes más importantes del fútbol argentino de las últimas décadas. No son muchos. Y quizá sepan por sabios pero más saben por viejos.

"Es claro que pueden suceder algunas excepciones, que algún equipo tenga todo definido en la última fecha, pero será en la última fecha y no en las cinco o seis últimas fechas. Si Argentina no tuviera el sistema de promedios, asistiríamos a verdaderos escándalos a la italiana cada dos por tres", sigue la "Gran Garganta" del fútbol argentino.

Los que tenían "todo definido" en la última fecha eran el último y el campeón, más el que supuestamente, iba a recibir todo tipo de "favores" para permanecer en Primera: Independiente.

Nada vinculado a los pronósticos "de arreglos" sucedió.

Newell’s "decantó" después de ganar el campeonato y antes de arremeter por la Copa Libertadores de América, nada más y nada menos, y Argentinos jugó la final de la Copa del Mundo (de la permanencia). Resultado esperable y lógico.

Se dieron (se darán siempre con el sistema de promedios) paradojas impresionantes como por ejemplo el hecho de que San Martín de San Juan desde la llegada de Forestello totalizó casi el 60% de efectividad. Ganó 7, empató 2 y perdió 4. Ganó 23 de los 39 puntos que disputó en tanto que, dirigido por Caruso Lombardi, Argentinos perdió 5, empató 5 y ganó 4, esto es, 17 puntos de los 42 que jugó, un 40% de efectividad.

Argentinos sigue en Primera.

San Martín de San Juan descendió.

¿La explicación? Los promedios acumulados en los campeonatos anteriores.

¿Injusticia?

Si, absolutamente.

De haberse ido al descenso los últimos del campeonato, el Boca de Bianchi habría rodado escaleras abajo. ¿Pueden imaginarlo?

Mejor no.

Pero si el fútbol argentino, sus dirigentes (en el sentido más amplio posible lo cual incluye a los entrenadores y a los futbolistas), se cubre de sospechas la mayoría de las veces preventivas e infundadas, con el ánimo de "ensuciar" el terreno, "embarrar" la cancha, traten de pensar en lo que sería si efectivamente, la mitad de los equipos peleara cada fin de temporada por no ocupar los últimos tres puestos.

Sería insoportable.

"Con promedios el margen para la trampa se achica considerablemente" sigue la “Garganta” experimentada. 

"Aunque -admite- si un empate sirve para clasificar campeón a uno y salvar del descenso a su adversario, quedate tranquilo que jugarán 20 días y veinte noche y será  un empate clavado".

De modo que asistiremos a lo que hemos asistido siempre: el juego de las sospechas porque todos saben que, por motivos "folclóricos" (como Racing con Quilmes, aprietes y amenazas de los hinchas a sus propios jugadores), o reales y aceptados incentivos "para ganar", todos habrán de mirarse de reojo, tratando de sacar ventajas.

Así fuimos. Así somos. Y no parece que en cinco generaciones la cuestión vaya a cambiar.

Se celebra la "picardía".

Se es "bicho", más "bicho" que los otros.

Por eso tipos como Bielsa o el Tata Martino parecen tanto "sapos de otro pozo", aunque abreven en aguas del fóbal argentino.

De vez en cuando hay "justicia poética" y entonces gana "el mejor, el que mejor juega y los muchachitos buenos de la película".

En paralelo, hay que soportar a los impresentables de siempre, aunque jamás ganen cosas importantes.

Es el "impuesto" que debemos pagar.

No es tan grave.

Un Newell’s del Tata bien lo vale.