Columna / Elio "Pipo" Rossi
Jugar sin Messi es una “excelente prueba” 13/08/2013
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Medir el funcionamiento de la Selección Argentina ante Italia sin su genio viene como anillo al dedo. ¿Qué pasaría si Leo “se resfriara” en pleno Mundial? 

El destino número 46 de Lionel Messi en lo que va de la temporada hubiese sido estar presente en el Estadio Olímpico de Roma este miércoles en uno de los partidos más atractivos que ofrece la fecha FIFA. Una lesión (comienzan a aparecer síntomas en el cuerpo del futbolista que pasó la mayor parte de su carrera hasta hoy sin un solo problema) lo marginará -lamentablemente, ¿lamentablemente?- del juego.

Los signos de interrogación obedecen no a la idea de celebrar que no esté. Ello jamás. 

Solo que se trata del gran fantasma que recorre el subconciente futbolero nacional y popular: ¿Qué pasa si en medio del Mundial Messi se resfría?

Pues el amistoso con Italia pone al equipo argentino ante ese temido escenario. ¿Cómo lo resolverá?

¿Tiene solución la falta de un jugador fuori clase como Leo?

Definitivamente no.

Esos jugadores -su falta- no tiene arreglo.

Ni en el PSG, ni en el Barça ni tampoco -menos aún- en la Albiceleste.

La ausencia de Messi llega justo en el momento en el que el equipo comienza a repetir sus jugadores y después del anuncio del entrenador Alejandro Sabella en el sentido de que "están casi todos" los que formarán parte del plantel para Brasil 2014.

Será entonces una prueba excelente.

Prueba de carácter y prueba de -tan importante como lo anterior- funcionamiento.

Y frente a un seleccionado italiano que ha decido cambiar "la mentalidad".

Dicen que son necesarias no menos de cinco generaciones (50 años) para modificar la mentalidad, el modo, la manera, la tradición, de cualquier actividad en la vida. También en el fútbol.

Italia está poniendo a prueba tal cuestión.

Y ello lo agradece el mundo.

¿Será la Argentina sin Messi el primero en sufrirlo en carne propia?

Este asunto, la falta del 10, el hecho de ir acumulando "cansancio muscular" como un fenómeno casi nuevo (aunque precisamente se le notó la falta de frescura en el tramo final de la UEFA Champions League en la que los alemanes del Bayern hicieron un destrozo con el Barcelona, Messi disminuido incluido), debería ser observado con atención por quienes conducen, pero muy especialmente, por el propio jugador.

Alguna vez Maradona (el único con el cual podría "paralelearse" el camino al mundial del rosarino) tomó la decisión de llegar a la perfección a México.

Él, antes que los sponsors, los padres, los entrenadores o los dirigentes, fue quién tomó la decisión.

Quizá aquel momento, México 1986, marcó el punto más alto de rendimiento físico y futbolístico de Diego. Y miren que tuvo muchos a lo largo de 15 años, mínimo.

Pero parecía indestructible.

En el partido con Corea le pegaron patadas como para provocarle lesiones definitivas; el tipo se levantaba, se sacudía el polvo y ponía en juego la pelota.

Así, como aquel Diego, deberá estar Lionel para enfrentar a españoles, alemanes, y brasileños (además de lo que toque en el sorteo) si es que Argentina pretende tener chances reales de dar la vuelta olímpica.

Pero, insisto, aquel "estado de gracia" de Diego tuvo en el propio Maradona, el primer gestor. No al exceso de partidos.

No a la prioridad del dinero ni la beneficencia.

Aunque suene duro, así deberá ser.