Columna / Elio "Pipo" Rossi
El pasado glorioso salva a Bianchi y Ramón 12/09/2013
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Parecen ser los únicos que no naufragan ante el vendaval. Analiza a Boca y River

¿Qué es lo más problemático que puede sucederle a un entrenador, entre otras tantas cosas? Tener certeza de su infalibilidad. Partir de la base que uno es infalible (los antecedentes aquí resultan decisivos aunque se hayan anclado hace una década) puede producir errores que podría señalar con toda naturalidad el hijo pequeño del abogado penalista Pierri: "Pero papá, ¿por qué lo sacó a Ribair si había encontrado la solución?”. Telón rapidísimo y al siguiente chiste.

Los 4 puntos que separan a Boca de Argentinos Juniors (actual puntero del campeonato) tras haberse jugado 18, no se deben a una "levantada" en el juego colectivo del equipo de Bianchi. Al menos 3 de los acumulados (aquellos contra Belgrano) fueron un verdadero regalo de los errores de Maglio. Los otros pueden ser discutibles aunque los conseguidos en ese triunfo ante Vélez, el único partido (con Gago brillante en cancha y Riquelme tomando mates en el palco) resultan ser el producto del primer (¿y único?) partido en el que Boca fue lo más parecido a un equipo trabajado y compacto, además de eficaz.

En todo el resto del tiempo (nueve meses a ésta parte), ni los nuevos, ni los incorporados, ni los promovidos, ni el "prócer" que juega cuando puede como consecuencia de su debilidad física, han podido configurar un perfil que convenza.

Solo se han ido sumando (y descartando) conflictos entre pares que terminó con varios futbolistas idos de Boca (rindiendo en otros equipos, como Acosta o Silva), que por ahora el cuerpo técnico "surfea" con éxito más sin resultados.

Los cuatro puntos, decía, son producto de la irregularidad generalizada en un fútbol -el argentino- obligado a poner en marcha "proyectos" nuevos cada seis meses.

¿Por qué la lógica indica apostar por Boca-Bianchi-Riquelme?

Precisamente por los tiempos acordados.

Bianchi firmó un contrato por 3 años para suceder a Julio Falcioni cuando Riquelme desde los micrófonos, lo hizo echar.

Y el propio Riquelme intentó -sin éxito- extender el suyo para "paralelearlo" con el de Bianchi. Por primera vez en 5 años de traumática relación, Angelici le dijo que no.

Bianchi y Riquelme convivirán entonces hasta finales del 2014.

Cabe suponer que llegarán al final de esa convivencia.

Volviendo al tema de la infalibilidad del entrenador.

¿Cuál fue el motivo por el cual, luego de haber anotado tremendo porotazo con Ribair atrás, lo sacó para reponer a Burdisso, que pierde la pelota hasta en los juegos de video-game?

¿Cual?

La creencia (falsa) de que solo el "decretazo" de la decisión resuelve el problema.

Le está pasando a Bianchi y también al Pelado Díaz, en cuyo River cada día que pasa se nota más la "no-mano" del entrenador.

Pero allí están, con su pasado glorioso que los pone a salvo (con justicia) de todo vendaval.

El asunto es que parecen ser los únicos que no naufragan ante el vendaval.

Pero habrá que esperar.

Uno supone con un mínimo de lógica que en algún momento ambas expresiones futbolísticas (Boca y River) estarán a la altura de la competencia.

Cuando Gago y Riquelme puedan coincidir en el campo. Cuando Fabbro se ponga en buena condición física. Cuando el Burrito Martínez se parezca más a aquel que jugaba -y la rompía- en Vélez, cuando Teo se canse de hacer goles, cuando Mora recupere la condición física, cuando...

Y entonces sí, la crítica caerá rendida ante la evidencia de que “Ramao” y “Charles Lucky” son altos, rubios, tienen ojos celestes y ni siquiera necesitan el celular de Dios.