Columna / Elio "Pipo" Rossi
Argentina no puede sino crecer de aquí en más 23/6/14
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Si Messi, aún apareciendo en cuentagotas, termina por volcar la balanza hacia su equipo, será suficiente. 

¿Cuántas veces, a lo largo de estos años en los que tan fervorosamente se discutió en torno a las diferencias/semejanzas del “Messi del Barça” y el “Messi con la Albiceleste”, hemos hablado del –ahora en boga- “funcionamiento”?  ¿Diez, cien, mil veces? 

Acabamos de asistir en vivo y en directo a 180 minutos de “trabajo de campo” para entender a la perfección la diferencia entre contar con un equipo de futbolistas fenomenales, excepcionales, “fuori clase” como dicen los italianos, incluso de contar con un plantel de 22 “players” de esas características, y un “Equipo”. 

Distancia feroz entre "Equipo" y plantel de individualidades “galácticas”.

No es que el seleccionado argentino sea un seleccionado de “galácticos” como pudo serlo en algún momento el Real Madrid o el más cercano Barça. 

No. 

Argentina tiene un ataque “de galácticos”. 

Y uno que en 5 segundos puede cambiar la historia. 

Pero de allí al entendimiento concreto entre ellos, hay un campo de distancia.

Y más aún si en ese “campo” aparecen en una franja de 15 metros (entre la línea de gol y la última línea del equipo contrario), los 11 que juegan con la otra camiseta. 

Argentina, se insiste, mostrará su mejor versión cuando la ataquen. Y eso ocurrirá solo en dos partidos: semifinal y final. 

Con algo de fortuna, quizás en octavos o en cuartos. 

Pero habiendo tenido aquellos equipos que vayan a aparecer en octavos y/o cuartos, una muestra gratis de cómo se puede complicar al equipo de Sabella gracias a los esforzados muchachos iraníes, pues se pone en duda que vayan a salir a cambiar ataque por ataque, incluso, en esas instancias. ¿Le conviene atacar al eventual Suiza? 

En la semi o en la final (suponiendo que Argentina llegara a esas instancias, y personalmente creo que está en condiciones de hacerlo), dudo que ¿alemanes? ¿holandeses? ¿brasileños? ¿chilenos, por qué no?, salgan a esperarlo a Argentina. 

Y entonces, consecuencia de la aparición de espacios, no regalados claro, pero espacios al fin, asistiremos al verdadero “funcionamiento-entendimiento” de los “galácticos” más el Uno.

Argentina sufre en defensa, sufre en el medio y, hasta ahora, solo Messi ha sido capaz –está iluminado-, de hacer la diferencia. 

Messi y el arquero Romero (tan cuestionado por estos lares, no precisamente en esta columna). 

Argentina no puede sino crecer de aquí en más. 

Solo cabe esperar una mejora colectiva. 

Si Messi, aún apareciendo en cuentagotas, termina por volcar la balanza hacia su equipo, será suficiente.

 
 
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