Columna / Elio "Pipo" Rossi
Señores: Carlitos vuelve... 21/8/14
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Cómo juega el Boca de Bianchi no le importa a nadie. Bianchi resiste. Y si su equipo continúa ganando con goles agónicos seguirá haciéndolo.

Quiero decirlo de entrada: el debate sobre si Carlitos Bianchi tiene un discurso “para afuera” cuando dice “mi equipo jugó bien” y otro “para adentro del vestuario” cuando trasciende, por ejemplo, “nos hizo un gol uno que está más gordo que yo” cuando luego de quedar eliminado de la Copa Argentina, es falaz. 

Carece de sentido. 

Cómo juega el Boca de Bianchi no le importa a nadie. 

O a muy pocos, algunos de ellos con intereses concretos (de que a Bianchi le vaya bien o le vaya mal, para “volarlo” de una buena vez; Angelici el presidente por caso). 

Bianchi resiste. Y si su equipo sigue ganando con goles agónicos como el que consiguió frente a Belgrano en Córdoba, seguirá haciéndolo. Se irá cuando quiera (parecido a Riquelme) y no cuando la circunstancia exprese un deseo de los dirigentes de Boca. 

Boca no juega bien. 

Hace rato que no juega bien. 

Pero pretender -en las afueras del plantel- que el equipo funcione “alla” Barcelona de hace un tiempo, no tiene sentido además de carecer de la menor importancia. 

Boca, señores, debe ganar. 

No importa si juega bien o juega poco y nada, tal como ocurrió en Córdoba. 

Creo que la última vez que vi un mínimo funcionamiento aceptable en el equipo de “Charles Lucky” fue cuando perdió por penales contra Newell’s en la Copa Libertadores, en el Parque de la Independencia. 

Creo que un Boca sufriente hasta el final termina siendo mucho más interesante (y cuando digo “mucho más” hablo de cientos de miles a juzgar por los ratings televisivos); atrae a las audiencias con más pasión que un equipo ganador de punta a punta. 

¿Se acuerdan que Julio César Falcioni ganó el campeonato con 12 puntos de diferencia sobre el segundo? 

¿Y que cayó en la final de la Libertadores, cuando Román se “quedó vacío? 

¿Importó el “cómo” jugaba? ¿O fue decisiva la mala prensa que “JR” le propinó al entrenador hasta hacerlo rodar escaleras abajo para poner alfombra roja instantes antes de la llegada del Virrey?

Al margen del debate falaz en torno a cómo juega el Boca de Bianchi (en su versión 2014), es una magnífica noticia que los llamados clubes grandes aparezcan de entrada y se prendan a la pelea por el campeonato. 

Bienvenidos todos los Defensa y Justicia de esta parte del mundo.

Ojalá se sumaran alguna vez los tucumanos.

Pero que San Lorenzo gane su primera Libertadores, o que Racing meta “dos al hilo” con el bueno de Diego Cocca al frente del asunto, es un magnífico titular de prensa. Lo mismo la sonrisa del Muñeco Gallardo. 

Si “Charles Lucky” y los suyos se transforman en protagonistas desde la fecha dos (para no acudir a la tabla general de posiciones después de un año en que peleó una sola cosa y la perdió),  es algo que el campeonato agradecerá. 

Lo que vale es Giglioti mandándola al fondo de la red en el último instante y que ello signifique tres puntos de visitante. 

Todo lo demás, es puro cuento. 

O pertenece al mundo del espectáculo, lo cual forma parte definitiva de nuestra vida cotidiana.

 
 
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