Columna / Elio "Pipo" Rossi
¿Brujería vasca en la Boca? 19/9/14
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Solo la apuesta en la confianza de alguno que venía rezagado en el proceso anterior (Meli no jugaba con Bianchi) y cambio de clima. 

Se pide desde aquí un poco de cordura y resignación: despejen las teorías conspirativas. Los futbolistas no van en contra de sus propios intereses. ¿Alguien puede pensar, por ejemplo, que a los integrantes del seleccionado argentino de fútbol les resultó más conveniente terminar en el segundo puesto en Brasil 2014 que haber ganado el campeonato? 

Digo porque se insiste con que “a Bianchi le hizo la cama” este grupo de jugadores que, desde la llegada del Vasco Arruabarrena se mantiene invicto. 

¿Resulta tan indigesto –acaso- aceptar que “Charles Lucky” había perdido su capacidad de convencer, solo por especular con un tópico? 

¿No se advierte, por ejemplo, que los “asesores” privilegiados de Bianchi fueron sus propios familiares, antes que profesionales con alguna experiencia o trayectoria adecuada? 

¿Cuánto se dijo desde estas columnatas acerca del desconocido “palmarés” del tal Castro que, reconocen por lo bajo la mayoría de los futbolistas, armaba la táctica del equipo? 

Ayudante de campo de Bianchi luego de haber dedicado buena parte de su vida a la compra y venta de jugadores de fútbol, fue el tal Castro, el signo de estos tiempos del Virrey eyectado hace pocos días de la Boca. 

Me tocó presenciar el debut de Alfaro en Tigre. Los mismos futbolistas (salvo el “retoque” de la titularidad de Rincón, que podrìa “paralelearse” al improvisado Colazo como lateral por izquierda de Vasco), y el Matador de Victoria le hizo cuatro a Central, que había empalmado un par de triunfos de visitante. 

¿Es magia lo de Alfaro? 

¿Brujería vasca en la Boca? 

Nada cercano. 

Solo la apuesta en la confianza de alguno que venía rezagado en el proceso anterior (Meli no jugaba con Bianchi), y “cambio de clima” que tiene más que ver con la expectativa de lo nuevo en detrimento de lo desgastado en el tiempo por los malos resultados, que con cualquier superchería. 

La gran cuestión es mantener el rendimiento en el tiempo. 

Todo recién llegado produce un “shock” de confianza en cualquier plantel del mundo. 

Guardiola en el Bayern Munich o Caruso Lombardi en Tristán Suárez. 

Guardiola cumplirá los cinco años de contrato y sumará copas a las vitrinas de los teutones. Se debatirá en torno a la metodología a lo sumo. 

Caruso huirá a fin de año o lo echarán en marzo. Se mantendrá en el espectáculo yendo a programas de televisión. 

Pero los primeros cinco partidos (el idilio máximo en su punto cúlmine) arrojará resultados calcados en un 95% de probabilidades. 

En Argentina, cinco partidos sirven, entre otras tantas cosas, para especular con una “cama” al entrenador anterior. 

La verdad suele estar al alcance de la mano, tan a tiro que cuesta reconocerla: Bianchi perdió el “charme”, siguió en plena siesta. Envejeció. 

Nunca es triste la verdad…lo que no tiene es remedio.

Y perdió todo lo que jugó en año y medio hasta que Angelici decidió “volarlo”. 

Junto con los entrenadores y los futbolistas, empezaron a “jugar” los dirigentes. La Bombonera era una pileta, y se jugó (hasta que fue imposible). “No debió empezar”, dijo el Vasco Arruabarrena. 

En Arsenal River no quiso y el partido se suspendió. Arsenal quería jugarlo, pero ya no está Julio Humberto I de Viamonte al frente de la AFA. 

Signo de tiempos que cambian. 

Y esto –el post-Grondonismo- recién comienza.

 
 
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