Columna / Elio "Pipo" Rossi
Julio Humberto I y yo (1ª parte). 25/06/15
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
El comienzo de una serie de relatos sobre la relación del columnista con Grondona. Además, su explicación sobre la expresión "malparidos" que desató controversia con los colombianos.

Impresiona oírlo hablar a Julio desde las escuchas. A muchos les suena escandaloso. A mí no. Reconozco que la mayor parte del tiempo, me lleva a una sonrisa. A veces cómplice y suave y otras, carcajada derecho viejo.

Grondona, Julio Humberto I de Viamonte, fue el más representativo dirigente argentino que conocí.

Una mezcla de todos los políticos que quiera Ud. poner en una fundición.

Alfonsin+Menem+Kirchner+los milicos que quisieron hacer política+El General. ¿Exagerado? Puede ser. Pero así lo veo.

Mi relación con Julio (al que el Planeta Fùtbol extraña y al que la Parca zafó de ir en Naca; estoy seguro de que lee esto y sonríe: “tenés razón”, lo oigo), tuvo dos períodos bien marcados.

Una primera casi veintena de años tremenda, imposible. Fueron los tiempos de Torneos y Competencias, e incluso anteriores, de cuando trabjaba en Canal 10 de Córdoba, cuando nos cruzamos una o dos veces en algún viaje con preguntas incómodas. Pongamos desde el 82-84 al 2002, cuando me rajé de Torneos para hacer fiaca en Europa.

Años tremendos, de diálogos y aprietes durísimos, ásperos, solo bancables por plena inconsciencia.

Y porque me fuí dando cuenta de que esos aprietes (telefónicos o en duros cruces personales a bordo de un avión por ejemplo), NO IBAN A PASAR DE ALLÍ.

Y otra, la segunda, que tuvo lugar entre el 2006, a la vuelta de Alemania y sus últimos meses.

Creo que charlé con él 20-30 días antes del Mundial de Brasil para preguntarle si se podía hacer algo con mi credencial del Periódico El Sudeste de Bell Ville (una manera de ir Free Lance a los Mundiales, digamos); unos diez días antes de la muerte de mi madre, Elena, que me hizo despreocupar respecto de todos los temas, incluso el Mundial (que pasé en piloto automático hablando de laburo).

Grondona tildaba hasta la última credencial que la AFA entregaba a los periodistas, sobre todo a aquellos que no venían “tamizados” por una Corporación amiga (Torneos, Clarín).

Ojalá Ezequiel Fernández Moore cuente cuando, tramitando la suya (La Nación tuvo un cupo limitado y él debió ir a Brasil como Free Lance), el Viejo le preguntó: “decime vos… y ese Free Lance qué Diario es? No lo conozco…”. Lo tuvo cortando clavos hasta un mes antes del Mundial!! Maravilloso.

Esta última etapa de mi relación con Julio Humberto I de Viamonte, fue, quiero decirlo claramente, espectacular. Me sentía Vincent Mancini (Andy García) en el Padrino III con Julio. Lo tuteaba. Lamenté mucho, pero mucho, su muerte.

La primera vez que nos vimos a solas frente a frente fue una mañana de marzo del 91 (ojalá no esté pifiando el año) en el predio de Ezeiza.

Le había vendido a La Voz del Interior un mano a mano con Alfio Basile, el DT del seleccionado en ese momento en pleno camino hacia el Mundial de USA 94 que cubriría para Torneos, para Canal 13 en este caso.

Llevaba yo viviendo en Buenos Aires, poco màs de un mes. Y me faltaban días para entrar (en blanco, en nómina, apenas llegado, a Canal 13 -¡sí, de la Corpo!-). Tuve -y tengo- mucha suerte con el laburo.

Mientras, le mandaba una que otra nota a La Voz y trataba de mantener la relación con Radio Universidad y Canal 10 (los SRT) donde laburé diez añitos.

Cuando ingresé (el Predio era infinitamente más chico que en la actualidad; apenas unos vestuarios y la cancha para entrenar), me dijo: “Decime vos… ¿todos los periodistas cordobeses son así de hijos de puta…?

Lejos de amilanarme le espeté: “…y todos los presidentes de la AFA son corruptos como Ud…”? Apuré el paso absolutamente cagado por lo que acababa de decirle… pero no lo suficiente como para no escucharlo:

“Te das cuenta…-dijo- ya ni respeto por los mayores tienen…pasá, pasá que está Basile esperándote…”. Y fuí a verlo al Coco.

Así empecé la historia -y los diálogos- con Julio Humberto I de Viamonte.

Un buen comienzo, sin duda. CONTINUARÁ…

MALPARIDO: “, -da adj. /s. m. y f. vulg. Se aplica a la persona que actúa con mala intención, de mala fe, o que perjudica”;”persona que se desenvuelve con malas intenciones; ej: Tu primo es muy malparido”.

Estimados colombians boys, calma. No los insulté.

Para el “castellano-argentino-argento” INSULTAR es decir, por ejemplo: “la reputís…madre que te p…”; ó, también “la recalcada con…de tu hermana”.

No uso insultos mientras trabajo.

Sé, no obstante, que como dijo el Negro Fontanarrosa, las malas palabras muchas veces no solo son las que mejor expresan una idea-sentimiento, sino que pueden constituirse derecho viejo en irreemplazables.

Pero insultar por insultar, no. Menos trabajando. Menos por televisión, radio o escribiendo. Sería la derrota del pensamiento.

Aplicable al fútbol, malparido, para mí (hablaré por mí), es mala leche; mal intencionado; golpeador; que quiere lastimar al adversario.

Me importa, quiero decirlo claramente (¡gracias FONTANARROSA!), me importa UNA MIERDA que camiseta lleve el sujeto en cuestión.

Puede ser campeón del mundo y, además, argentino por poner un ejemplo.

Cuando Oscar Ruggeri fue a quebrar a José Luis Félix Chilavert en cancha de Vélez jugando para San Lorenzo, actuó con la intención descripta.

Cuando Julián Camino sacó del partido a los 3 minutos al peruano Franco Navarro en las Eliminatorias del 86, también.

Cuando Schumacher le metió la patada voladora a Battiston en la semi del Mundial de España en el 82 y casi lo saca del fútbol, tuvo un acto criminal. Por más alemán que sea.

Alemán, francés, italiano, vasco (¿se acuerdan de Andoni Goikoetxea a Maradona?), argentino o colombiano como Zúñiga, con su rodillazo sobre la espalda de Neymar en el Mundial. Y con el “trabajo” sobre el crack brasileño de la otra tarde.

Todos los que pegan como los descriptos anteriormente, han tenido actitudes execrables. TODOS.

NO IMPORTA LA CAMISETA. NO IMPORTA LA NACIONALIDAD.

Si importa, que les quede claro a Uds, colombianos, que NO LOS INSULTÉ.

De haber sabido que MALPARIDO para vosotros, tiene un significado mucho más fuerte en el idioma de todos los días, JAMÁS lo hubiese usado.

Ofrece nuestra lengua numerosas posibilidades de sinónimos. Así que lamento el revuelo.

Más lamento la salida de Neymar de la Copa, que sirvió además para que los infames viejos vinagres de la Conmebol (que están haciendo disputar una Copa por cuyos derechos de televisión se pagaron CIEN MILLONES DE DÓLARES EN COIMAS), se hagan los justicieros.

Soy apenas un periodista con 30 y pico de años laburando de esto. En Corporaciones o como Free Lance. No me siento el centro de la escena.

Apenas opino. Y cada vez me da más la sensación de que opino agua tibia.

Tan solo descripciones de conductas.

Por eso AGRADEZCO infinitamente los llamados y las invitaciones de radios y canales para charlar sobre este tema. No siento que dé para tanto.

Lo digo con total sinceridad. Se trata solo de una palabra (malparido) que tiene un valor en el sentimiento de una sociedad (la colombiana) y otro diferente para mi, cuando la usé en el contexto del fútbol (mal) intencionado de Zúñiga.

Espero, de corazón, que estas líneas sean aclaratorias.

Fuerte abrazo y estaremos pendientes del juego de este viernes.

 
 
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