Columna / Elio "Pipo" Rossi
El día que Pekerman “murió”. 30/06/15
Elio Pipo Rossi nació en el ' 63, con Kennedy a la cabeza. Cordobés de nacimiento y porteño por adopción mutua, trabaja como periodista desde antes de terminar la secundaria por lo que, transcurridos casi 30 años, muchos ruegan que se jubile pronto. Trabajó en Radio Unión de Bell Ville, Radio Universidad de Córdoba, Canal 10 de Córdoba y desde el 91 en Canal 13, Canal 9, America TV, ATC, Telefé, TyC Sports y Fox Sports hasta el 2002 cuando, harto ya de estar harto, vendió un BM para gastárselo en Europa y por las rutas del sur argentino haciendo “fiaca”. Reinsertarse le costó mucho más de lo que está dispuesto a aceptar, igual que esforzarse para ganar un lugar a los 40 años en algún medio europeo. Lo perdió su costado tanguero y volvió con el caballo cansado para divertirse en C5N, Fox Sports, Radio Del Plata y Radio 10, y, fiel al “ser periodista”, seguir molestando hasta que el cuero le dé.
 
Fue el 30 de junio de 2006. Hizo ingresar a Cruz en el Olimpia Stadium de Berlín dejando para siempre a MESSI colgando sus patitas con medias blancas en el banco de suplentes.

La Argentina -su selección- está lentamente levantándose de sus propios fracasos. Son muchos los años (más de 20) de “campeonismo moral”.

No es un detalle menor que Messi y los suyos mantengan el arco rival casi cerrado para los goles. Más que un detalle menor, es directamente inexplicable. O sí, pero hay que bucear en los temas mentales y psicológicos, algo que me supera.

Creo (al fin se trata de creencias) que el arco rival se abrirá, y cuando esto suceda, Argentina volverá a ganar la Copa América y dará otra vuelta más como campeón del mundo. Tiene con qué. Tiene de sobra.

Lo que empezó a re-construir Sabella está siendo perfeccionado con mucha calma por Martino. Si hasta Tévez ha decidido que vale la pena una nueva oportunidad con la celeste y blanca después de mucha acumulación de sufrimiento: Alemania 2006, (con Pekerman, el desabrido y CONSERVADOR); Sudáfrica 2010 (con Maradona, el que se volvió impresentable una vez convertido en ex jugador, devenido “dirigente” o “detè”); y con Batista (quien se hizo del puesto del seleccionado argentino tras pegarle una trompada en un restaurante a un aficionado que agredió verbalmente a un hijo de Julio Grondona al salir en su defensa).

Antes de los mencionados, Argentina se fue en primera ronda de Japón por no poder (sus futbolistas) contradecir a Marcelo Bielsa, un fundamentalista que ha ido sacando chapa de “revolucionario” aunque no pueda exhibir ningún título de verdad dirigiendo selecciones como la de Chile o equipos en las grandes ligas europeas. Seguimos esperando por él. En realidad, siguen esperando los europeos; para el seleccionado argentino es historia, y no de la buena en los Mundiales ni en las Copas América.

Bielsa parece haber inspirado a priori, aquellos cuentos maravillosos del Gordo Soriano con el Míster Peregrino Fernández. Gloriosos para ser leídos -Bielsa y el Mister by Soriano- pero insoportable -Bielsa- a la hora de esperar algo de alegría en forma de vuelta olímpica. Solo en clubes (Ñuls, Vélez; en seleccionados, no se consigue).

PEKERMAN, la bondad y sabiduría, todo, en UNO solo (para los colombianos; yo paso).

José Néstor -el tibio- Pekerman murió para mí. Murió como profesional entrenador de fóbal. Le deseo, como hacían los chinos, años interesantes. Dirigiendo la Selección Colombia o lo que se le antoje. A conducir un equipo argentino de selección, NO VOLVERÁ. Ha muerto y los muertos, no pueden hacer cambios ni elegir futbolistas. Pekerman es como un alimento vencido.

Si uno está por debajo de la línea de la pobreza, habrá de consumirlo PORQUE NO HAY MÁS REMEDIO.

Si por el contrario, uno mantiene un conchabo (laburito, trabajo) que le permita llegar a fin de mes, PRESCINDIRÁ DE ÉL. Lo separará, lo dejará de lado. Ya se lo conoce. Se conoce el Todo de Pekerman. Aquí al menos.

Los aficionados colombianos parecen haber descubierto su LADO CONSERVADOR la otra noche contra Argentina cuando ordenó meter el culo atrás por todo concepto. Y aguantar. Por poco le sale.

Ha habido mucho revuelo por mi calificación –desafortunada- de “banda de malparidos” a los jugadores colombianos que mandaron al hospital a Neymar en el Mundial y que se complotaron para sacarlo de la Copa América en Chile.

ME EQUIVOQUÉ.

Debí decir: “malaleches, golpeadores, grupo asociado para impedir -por la vía de la falta descalificadora o pequeña (todo suma)- que los equipos rivales que quieren jugar al fútbol, puedan hacerlo”, etc. Pero no malparidos. Lo siento.

Hasta el embajador de Colombia hizo llegar sus quejas al Canal 7 (en el que hacemos FÚTBOL PERMITIDO). Debe de estar muy al pedo el embajador de Colombia, presumo. Pero está bien. Me equivoqué y me disculpé.

Ojalá acepten las disculpas.

De lo contrario, no tendré más remedio que seguir en esta historia.

Me llamó la atención tanta cháchara, debo decirlo. Conozco solo un periodista colombiano que habla, entre otras cosas, de fútbol.

Se trata de Carlos Antonio Vélez al que Fernando Niembro ponía al aire toda vez que un acontecimiento vinculara a equipos argentinos y colombianos en una confrontación. Carlos Antonio salía al aire a cada rato en los buenos años que hacíamos con The Uncle Niembro los distintos programas de radio.

Su tono, su verba, su información, eran estupendas. Disfrutables.

Y allí se agota mi relación con el Planeta Fútbol colombiano.

Por eso me tomó de sorpresa todo el soberano quilombete que se armó a partir de “banda de malparidos” (malparido: que obra con mala intención, aplicado al fútbol: malaleche). Es que son tiempos de “redes sociales”. Y, como todo el mundo sabe, las “redes sociales” están habitadas por tout le monde.

Personas inteligentes, formadas, pensantes. Y las otras: los IDIOTAS DEL PUEBLO tal cual los calificó -impecable- HUMBERTO ECO.

Cuando leo los comentarios debajo de CUALQUIER nota en los diarios tiendo a pensar que no se trata solo de “idiotas del pueblo” sino de nazis lobotomizados.

Pero son -los nazis lobotomizados igual que los decapitadores- signos de estos tiempos.

LITTLE FLASHBACK.

Tuve/tengo el privilegio de ser contemporáneo al equipo que para mi reunió todas las condiciones de la BOHEMIA y el ROMANTICISMO: Colombia del 93.

El equipo de Pacho Maturana. El de Oscar, el de El Pibe, aquel en el que jugó el Tino, el del Tren, el de Fredy, en fin, el que produjo el INOLVIDABLE 5 A 0 EN EL MONUMENTAL en la eliminatorias camino a USA 94. YO LO VÍ. Lo disfruté. Supe que una máquina perfecta con dosis de técnica exquisita, locura, desenfado y eficacia, era posible. Que hubo otros, los hubo. Pero ninguno con la BOHEMIA de ese. Ninguno. Que el Barça ganó más, indiscutible.

Pero que aquel equipo nos cambió para siempre, también lo es. Basile lo sabe.

Maradona también. Debieron aceptarse mutuamente post desastre del 5 de septiembre negro en el Monumental. Lo que pasó después es otra historia (Colombia volvió en primera ronda de USA). Motivo de otros análisis ya hechos por cierto. Pero ese equipo de Maturana fue maravilloso.

Recuerdo las tenidas con Niembro (el tío decía “Colombia juega al fútbol SIN arcos”). Yo le decía: “Viejo Lobo de Mar…hay dos alternativas: o no te gusta el fútbol o no entendés nada. Descarto ambas, de modo que eso que decís ha de ser una CHICANA”). Extraño esos buenos viejos tiempos del programa de Niembro. Como aquella Colombia del 93, solo forma parte del pasado.

Es por eso que ME NIEGO A CONSUMIR EL PAQUETE PEKERMAN.

Para colmo, me viene en envoltorio de lujo que dice: CAMPEÓN DEL FAIR PLAY. O en otros que rezan: LA BONDAD HECHA PERSONA. No gracias.

Paso. Esa película ya la ví. Empezó muy muy bien (con los juveniles).

Pero terminó CATASTRÒFICAMENTE en el Olimpia Stadium de Berlín aquella cálida tarde el 30 de Junio del 2006. Allí Pekerman se “mancó”. Se “achicó”.

Le brotó el CONSERVADOR que lleva adentro. Y PUSO A JULIO CRUZ.

A diez minutos de ser un “fuori clase”, decidió por “lo seguro”.

Como el viernes pasado, cuando sacó a Teo para poner otro volante de contención y de marca en la mitad. Eso TAMBIÉN es Pekerman.

Nosotros YA LO SABEMOS. Colombia ha comenzado a descubrirlo.

Pero es un problema de ellos (afortunadamente).

Que lo resuelvan, que les vaya bien, que salgan campeones. Solo digo que si Messi y la muchachada se saca el trauma del arco cerrado, seguirán participando (todos) pero los títulos volverán a vestirse de celeste y blanco.

Hasta la próxima.

 
 
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