Columna / Gastón Cossutta
Un punto en la tormenta
Soy Licenciado en Comunicación Social recibido en la Universidad Nacional de Córdoba. Empecé a ejercer el periodismo en LV25 Radio Unión de Bell Ville allá por 1997 en Suplemento Deportivo. Ya asentado en la capital provincial, fui productor de Por Deporte en el canal Teleocho (Córdoba) durante 15 años, en los que vi unos 1000 partidos en vivo, desde la ACF, Torneos Argentinos, Nacional B, Primera División, hasta Libertadores, Eliminatorias y Mundiales. Trabajé en radio para Radio Show, Radio Sol (BV), Radio Laser y Rock & Pop. Realice con unos colegas una producción durante el mundial de Sudáfrica “Cordobeses sueltos en Sudáfrica” para La Voz del Interior (on line) y también llevamos a cabo el producto Boleto a Primera (2008/2011), dedicado a las divisiones inferiores de los clubes cordobeses en el canal Show Sport. Cubrí todos los eventos deportivos importantes que se desarrollaron en Córdoba entre el 97 y el 2012 (Boxeo, Copa Davis, clásicos, Básquet, Natación, etc.). Tuve la suerte de entrevistar a la mayoría de las grandes glorias del futbol de Córdoba. Y de hablar de futbol con personajes de la música, la política, la cultura, etc. Y en mi faceta fanática del fútbol y el deporte, estuve en los Mundiales de Alemania y Sudáfrica. Ese soy yo en mi faceta periodística y espero que me sigas descubriendo a través de mis columnas en El Deportivo BV.
 
Cuando el árbitro Fernando Tello marcó la finalización del partido en Tucumán, las sensaciones de los jugadores de Instituto se entremezclaron. Por un lado, se conseguía empatar en un reducto siempre complicado como es el de Atlético Tucumán, luego de ir en desventaja. Pero por el otro, lo mostrado en el complemento por el equipo de Kudelka le dejó a la Gloria  el sabor amargo de saber que el triunfo había estado bastante cerca. Fue 2 a 2 y a otra cosa, pero ahí entra en la balanza lo que el plantel había tenido que afrontar en la semana y ahí definitivamente el punto conseguido en semejante contexto, es más que valorable pero abre interrogantes de cara al futuro.

Los jugadores habían decidido en la previa del partido ante Aldosivi no entrenar un día y no concentrar por el incumplimiento de las promesas de pago (a algunos futbolistas se les debían 4 meses de sueldo y otros habían cobrado con cheques que fueron rechazados por falta de fondos).

La semana que siguió fue similar. Cansados de las constantes promesas incumplidas, recién el viernes a la tarde cuando apareció la plata, el plantel se entrenó y confirmó que viajaba. Algo se rompió entre las partes.

Lo que resulta difícil de entender es el enojo de parte de la directiva para con los futbolistas cuando estos decidieron tomar una medida de fuerza. Además reprocharon el acto solidario del plantel de hacer una colecta con la que compraron alimentos para los chicos de inferiores que viven en la pensión del club. La empresa concesionaria de la alimentación de estos pibes cortó el servicio por falta de pago y los jugadores profesionales decidieron dar una mano que se interpretó como un acto demagógico que dejaba expuesta a la comisión. Increíble.

Divididos por la felicidad

La crisis en la directiva de la Gloria  se remonta a un hecho positivo histórico para la institución: la venta de Paulo Dybala. El futbolista de la cantera fue vendido al Palermo en más de 3 millones de euros, venta récord para el club de Alta Córdoba en toda su historia.

Claro que dicho acontecimiento en lugar de generar alegría y planes a futuro, generó grandes diferencias en la comisión, al margen de la desprotección que sufrió un pibe de 18 años que solamente la rompía adentro de la cancha.

La muy poco transparente rendición de dicha venta por parte de su presidente Juan Carlos Barrera, con denuncias incluso dentro del seno mismo de la directiva, decantó en la renuncia de muchos integrantes de la misma, dejando a la comisión en su número mínimo para seguir conduciendo el club, además de marcar el  alejamiento de hombres de billeteras importantes para afrontar compromisos.

Todo este cóctel, sumado a la muy mala campaña anterior, hace que el hincha haya perdido la paciencia porque ve un manejo personalista de su presidente que decidió armar un plantel caro, sin haber cumplido aún con las deudas generadas en el certamen anterior.

Si hablamos de deudas, las del plantel no son las únicas. Las divisiones inferiores del club también realizaron medidas de fuerza ya que a los profesores y entrenadores les deben más de dos meses de sueldos y no aparece ni la plata, ni las explicaciones de cómo y cuándo se les va a abonar.

Instituto transita un momento complicado. Dentro de la cancha el equipo de a poco va apareciendo, pero con la cabeza muchas veces puesta en lo que pasa afuera. La directiva citó a todo el arco opositor a una reunión que parecía marcaría la unidad pero lejos estuvo de mostrar voluntad de diálogo. Se pasaron facturas mutuamente y cada uno sigue con su libreto.

Los números de la deuda reconocida son más que alarmantes; 36 millones de pesos aunque esto no parece generar en su presidente la inquietud necesaria para pedir colaboración externa. En Córdoba, ejemplos de clubes que terminaron en la quiebra por malos (y personalistas) manejos sobran y están muy frescos en el recuerdo aún.

El hincha pide diálogo, cosa que no abunda con la actual comisión, esperando que el barco institucional se enderece. Mientras tanto sufre y dice presente, al fin y al cabo es el que siempre estuvo y el que siempre va a estar.